Gestionando Emociones
Escrito el Jueves, 29 de Diciembre de 2016
Pues eso, entretenida gestionando emociones. Y añado, con dos cojones.
Mira, sin querer, rima y todo. De verdad que, a mí me cuentan esto…. y me doy la vuelta a mitad del camino. Fíjate que pensaba yo que lo que quedaba de año iba a estar tranquilina, porque con el añito que llevo, ya estaba bien, mejor que bien. Todo muy, muy, muy bueno, pero también muy, muy, muy intenso. Tranquilina, dije, ja, y una m…pinchada en un palo.
Cómo será la cosa de intensa, que el otro día estaba mirando un tablón de corcho que me lleva acompañando muchos años, y en el que pongo las cosas que hago a lo largo del año que son especiales para mí: entradas de conciertos, de teatro, de los circuitos, billetes de avión o tren, etc. Limpio el tablón todos los años después de Reyes para hacer hueco a todo lo bueno que está por venir, y lo voy rellenando a lo largo del año según voy haciendo, o cumpliendo objetivos.
Total, que me quedo mirando el susodicho tablón, y me sorprendí. Me sorprendí de la cantidad de cosas que he hecho. Más que en los últimos años. Me entretuve observándolo un par de minutos para captar las sensaciones, y sonreí. He hecho muuuchas cosas, muuuuy divertidas, y muuy intensas este 2016.
Me fijé en una entrada de un concierto, y pensé “huy, pero, este concierto, ¿ha sido este año?, no, hace mucho de eso; ¿me dejaría la entrada del año anterior, o qué?”, inmediatamente deseché la idea porque me conozco, y eso NO podía ser. Me fijo en la fecha, 18 de Febrero de este año. Maaadre mía, en Febrero yo aún estaba viviendo en Madrid y trabajando en ingeniería. Parece que hace de eso, mil años. Alucinante. Si es que yo me vine adaptada para aquí. Tenía tan claro que era lo que tocaba hacer, y acerté de pleno. Lo sé por lo a gusto que estoy, y todo lo que he vivido y experimentado en estos meses. Exactamente 9 meses, un parto. Que es muy significativo, y tampoco es casualidad. Miedito me da el 2017. Año de éxitos, que lo sepáis. Ya lo leéreis.
Estoy más revuelta que la moto de un hippie de los ’70 en Ibiza. Ahí arriba, que son unos cachondos. A ver, que yo sé que saben, pero como me decía una amiga el otro día, “¿ehhh, a quien corresponda, y si dejamos algo para otra vida, qué, cómo lo véis?, por compensar un poquito vamos…”.
Yo estuve digamos “en mantenimiento” el año y medio último que estuve trabajando, ahí había cositas que estaban identificadas, pero como la prioridad era currar y aguantar el ritmo infernal de trabajo y estrés que tenía, esas “cositas” las dejé aparcadas. Entre ellas, salir de la burbuja de cristal, ejem, ejem, ejem, y como no, resolver el tema comida (ya sabéis que es importante para mí, y que me trae a maltraer en los últimos tiempos). Esas “cositas”, ahora están latentes que lo flipas. Toma tranquilidad.
De Agosto para acá que empecé a VIVIR más intensamente, y a permitirme ciertas licencias, ha sido un choque frontal de trenes AVE que van a 300 km/h. Cómo no voy a estar revuelta. Admirada me tengo. Y no es coña. Por un lado, la parte que aún me queda por cerrar del proceso, es decir, fatiga/comida, y por otro, todo lo nuevo que estoy viviendo. Chocan, chocan brutalmente. No me lo permito 100%. Quiero, pero no resuelvo. Voy haciendo, como dicen en Catalunya, y he avanzado lo que no está en los escritos pero, no me lo permito. Y eso se traduce en dolor físico y sufrimiento emocional. Hala, ya lo he dicho. Y me jode, me jode reconocerlo porque duele, duele muy dentro.
Y como soy humana, me vienen a la cabeza frases del tipo de:“¿es que aún no es suficiente?”, “¿es que aún no me he hecho todo el daño que me tenía que hacer sin saber, sin querer, y sin manos?”, “¿cuánto más me toca remar para sanar?”, etc., etc., etc. Eso que dice el refranero de “Dios aprieta pero no ahoga”, pues a mí me está empezando a apretar la soga un pelín. Aunque para ser sincera, recuerdo otras veces que apretaba bastante más en los últimos años. Pero bastante más. Que bueno poder comparar…. (para todo, ¿verdad?, ejem, sigo que me disperso).
Sé que es mi aprendizaje, sé que de mí depende, sé que ya dispongo de herramientas suficientes para gestionar todo esto, sé y siento que quiero resolverlo, y sin embargo, aquí sigo, pico-pala, pico-pala. “¿Hasta cuándo?”, me preguntaban hace poco, la respuesta es: “hasta que yo quiera”. Que os digo una cosa, hace falta un par para reconocerlo y verbalizarlo. ¿A que algun@ de l@s que estáis leyendo me entendéis?.
Por mucho que me joda, que me jode, esa es la única respuesta. Leía el otro día en alguna parte que puedes ir a más nivel de consciencia, pero nunca a menos. Y es cierto. Una vez que entiendes, ya no puedes ignorar. Aunque quieras. Lo sé porque hasta hace un tiempo yo lo intenté, lo confieso, peeeeroooo, nada que hacer, misión imposible.
Hace unas semanas estuve en Madrid y me mandaron otro soplo de aire fresco, que luego ha tirado a vendaval, como no, jajajajajajaja, ya sabéis que tengo cierta tendencia. Seguid leyendo que os va a merecer la pena. Ese soplo de aire fresco fué en forma de Maratón de Coaching en Las Rozas. Por favor, si alguien tiene ocasión de ir el año próximo, que vaya. Brutal. Impresionante trabajo de la Concejalía de Economía y Empleo. Gratis y a la puerta de casa.
Me traje puestas unas cuantas perlas de los ponentes. Elenco de lujo, por cierto. Y además, también de gratis, me traje otra perla de los cachondos de ahí arriba, flipad querid@s: en un aforo de casi 400 personas, van y sientan a mi última pareja en la misma fila que yo estaba, 4 asientos a mi izquierda. Mira, no sé si fué para él, para mí, para los dos, o para su puta madre, pero sé que casualidad, no fué.
Que fuerte. Mucho me reí, pero mucho, mucho. Lo primero que pensé mirando hacia arriba fué: “¿me estáis vacilando, no?”. Estuvimos tomando algo, y me contó que él no tenía pensado asistir al evento. He de decir que yo me enteré de rebote unos días antes, no lo tenía planificado en agenda. Claro, según me contaba yo más sonreía, es que no podía evitarlo, y pensaba para mí, estos cabrones….
El llegó tarde y se sentó con alguien que había quedado, y ese alguien tuvo la feliz idea de sentarse a mi lado como quien dice, sin conocernos de nada. Cachondo el Universo, coño.
El caso es que no se me removió absolutamente nada, de verdad que no, que me estuve yo mirando luego, jajajajajajaa. Y lo que me alegro. Mira que me costó cerrarlo en su día y que me dejara de doler el alma, pero, se ve que esa parte la cerré adecuadamente. Menos mal. Así que dije bueno, pues ya averiguaré para qué este encuentro. Si me voy a enterar, cuando sea el momento, vamos que me voy a enterar de “para qué”.
Esto me ha recordado otro encuentro casual-causal muy divertido ya hace unos años, que también se las trajo. Si no me extiendo mucho con el resto de lo que quiero contar, lo escribo. Me temo que va a ser que no chic@s, lo dejo para otro post, que creo que se va a titular “Las señales del Universo”, o similar.
Sinceramente, ojalá nos hubieran enseñado a gestionar emociones de pequeñit@s. Aprender tanto río, tanta montaña, tanto conocimiento, no digo yo que no, pero, la realidad es que yo a día de hoy me enredo en las tablas de multiplicar del 7, 8 y 9 si no uso la calculadora. Y un día haciendo pruebas en la oficina el año pasado, todo ingenier@s, ni Dios sabía hacer ya una raíz cuadrada a palo seco. Pues vistos los resultados, haber quitado un poco de eso, digo yo, y haber añadido algo relacionado con las emociones. Algun@s lo hubiéramos agradecido mucho.
Yo no sabía ni que se podían gestionar, ni que se podía elegir, ni que se podían ver con cierta perspectiva (al menos al principio, antes de que te secuestren, porque nos dejamos secuestrar por ellas, y una vez que pasa eso, hostia puta, te cuesta la vida salir de ahí); en fin, que no sabía nada de nada.
Nos ponemos muy burr@s cuando se nos mete algo en la cabeza (sobre todo si eres de León), o cuando nos enredamos en relaciones tóxicas buscando afectos que nacen de carencias que arrastramos de la infancia, o de procesos cuyo aprendizaje aún no hemos cerrado, y por ello buscamos inconscientemente y/o nos vienen determinados perfiles conocid@s.
Y cuando hablo de relaciones tóxicas, no me refiero solo a relaciones de pareja, van en el mismo saco relaciones de amistad, familiares, laborales, interpersonales en general. Sinceramente, demasiado bien me ha ido para haber estado saltando sin paracaídas durante casi 40 años. Que se dice pronto.
Eso sí, solo yo sé los peajes que he pagado, entre ellos el Lyme. Cada un@ sabe cuáles son sus peajes. Duelen. Cuando eres consciente, duelen. Peeeerooooo, son parte del aprendizaje. Hay que pasar por ellos. Además es que es así, hay que pasar por ellos. Sí, o sí.
Yo fuí, era, y soy emociones y sensibilidad en estado puro, pero, muy de niña me enseñaron unos patrones y yo, aparte, aprendí/me creí/copié otros, y el conjunto es lo que ha regido mi vida hasta hace unos años. Yo he dejado que rigiera mi vida. Nadie me obligó. Porque ya de adulto, no sé si lo sabéis, se puede tomar acción y cambiar lo que necesites cambiar, SI QUIERES.
Total que hace unas semanas al volver de Madrid que me tocó ser honesta conmigo misma, envainármela en lenguaje coloquial, y tomar acción. Entrando en el invierno por la puerta grande, vamos. Joder, que ganas me dieron de volver a la burbuja de cristal; estas ahí protegid@, cuanto menos interactuas con otras personas menos cosas tienes que te revuelvan, ergo menos cosas que gestionar, ergo estás muuucho más tranquil@. Ya.
Pero, como ya escribí en el post que se titula “La Burbuja de Cristal”, nadie quiere vivir ahí para siempre. Somos animales de manada. Nacemos, vivimos, y morimos buscando amor y contacto con otros seres humanos. Cualquier tipo de amor, cualquier tipo de contacto. Aceptamos sexo como animal de compañía.
Pues eso que me dieron unas ganas de volverme a la burbuja que no veas, pero, inmediatamente me dí cuenta de que NO, que me quedo fuera. Que la burbuja estuvo bien, pero YA no es para mí. Si he llegado hasta aquí, casi que para lo que me queda en el convento,…., ya sabéis como acaba la frase.
Hoy, 29 de diciembre es un gran día para subir este post. Es mi cumpleaños de nacimiento, y la gente que me conoce sabe que lo disfruto mucho y es un día especial para mí. Quedarme fuera de la burbuja es mi auto REGALAZO de cumpleaños.
Os dejo aquí una foto de una frase muy gráfica y que ilustra perfectamente el momento que estoy viviendo. Disfrutadla echándoos unas risas y tomando unas cañitas, vinitos, cafeses, o copitas pasando el rato con personas que os hagan olvidar que tenéis móvil (esto lo leí hace poco en Twitter, y me encantó).

Copyright © 2016 Yofuiunachicalyme. Todos los derechos reservados.
Para usar alguna foto ó texto, nombra la procedencia y añade un link al artículo original de este blog.