Escuchando a mi cuerpo

Escrito el Miércoles, 1 de Junio de 2016

Esta famosa frase que me habéis oído decir tantas veces, se merece un post para ella solita. Escucha a tu cuerpo. Ya lo creo. A mí me ha ayudado mucho, y en las últimas semanas estoy haciendo jornada intensiva con ella. Intensiva de intensa, no de sólo de mañana. Que va, aquí pico y pala mañana, tarde, y noche. Una curita de humildad nos viene bien a tod@s de vez en cuando, y se ve que a mí me hacía falta.

No deja de sorprenderme lo que el cuerpo humano es capaz de aguantar físicamente. Es alucinante. Impresiona, pero de verdad. Cambiar tu vida desde los cimientos es una pasada, pero claro, se remueve hasta el alma. También el estar aquí en mi pueblo, hace que se revuelvan emociones antiguas, de la infancia, no es algo que elijas, es algo que sientes. Es bueno que salgan. Es bueno que cositas que yo tenía identificadas desde hace tiempo, haya elegido ser valiente, una vez más, y me esté enfrentando a ellas. Eso es muy bueno para mí, lo sé, y lo siento así, pero,…, necesitas pasar por ello, digerirlo, y aceptarlo. Tela. Telita.

Eso, y el llevar un ritmo de vida con demasiadas variables, ha hecho que mi cuerpo haya dicho, “el jefe soy yo, que te me estás desmadrando txati, lo estas viendo pero no eres capaz de parar, así que, lo voy a hacer a mi manera”, zasca. Y me ha parado, vaya si me ha parado. Hacía muuuucho tiempo que no estaba físicamente tan jodida, pero más de un año y a lo mejor más de dos. Sí, eso quiere decir que aunque yo no sea 100% consciente estoy emocionalmente más revuelta que una montaña rusa.

Es alucinante cómo dejamos que nos desborden las emociones. Bueno, dejo de generalizar, es alucinante cómo dejo que me desborden las emociones. He cumplido un sueño, una visualización que yo tenía desde hace 4 años más, menos, que era dar una charla para dar a conocer la Enfermedad de Lyme, y sobre todo, hablar de lo que yo he hecho que ha marcado la diferencia en mi recuperación: trabajar la parte emocional.

El 17 de Mayo pasado, cumplí ese sueño. Y, además, lo hice en mi pueblo, tal y cómo yo lo visualicé. Lo hicimos coincidir con el día internacional de la lucha contra la enfermedad de Lyme. Como me dijo un amiguete, “tía, debutas en las Ventas”, ole, ole, y ole. Tal cual. Os iba a dejar aquí una foto de unos lacitos verdes (símbolo de la enf. de Lyme) que repartimos ese día por el pueblo. Encargamos 100 y los regalamos todos. Me dijeron que asistieron a la charla unas 80 personas, así es que 180 personas más han oído hablar alguna vez de esta terrible enfermedad. Es un gran comienzo.

Resulta que la foto ocupa demasiado y no me la deja subir. Veré si puedo hacer algo. Por el momento, sin foto de lacitos verdes.

Una vez más, el esfuerzo ha merecido la pena, incluso pagando el “peaje”. Fué simplemente increíble y emocionante. Claro, yo ya llevaba emocionada varias semanas antes, hablaba por casa, me venían cosas para contar, no dormía pensando en cosas de la charla, y cuando yo no duermo, malo, malo, malísimo. Tampoco me he echado siestas. Me he dejado llevar por el ritmo del día a día; por las demandas de otr@s; no puse límites; he cogido el teléfono a horas que ya son intempestivas para mí, luego me cuesta la vida desconectar; me he saltado comidas de media mañana o meriendas para poder hacer cosas del trabajo nuevo; me he excedido dedicando demasiado tiempo a personas que me han contactado a través del blog; he contestado  whatsaps de ocio y de negocio sin haber desayunado;… a ver , que porque haga esas cosas una vez, “no pasa res”, pero las he estado haciendo mes y medio de forma continuada.

Son todo cosas buenísimas para mí, pero, igualmente, necesito poner límites. Y mi cuerpo ha dicho, hasta aquí reina. Te paro, porque tienes tu unos antecedentes, ejem, ejem, ejem, que no te dejo ni un milisegundo más. Oye, agradecida que estoy sinceramente os lo digo. Más jodida que la Hilaria, pero, nadie me obligó. Yo elegí, o mejor dicho, me dejé llevar por omisión, pero, eso no me exime de responsabilidad. Aquí el famoso “no me consta”, no es válido. La única responsable de mi estado físico actual soy yo. Y me jode. Pero yo solita me lo he buscado, insisto, nadie me obligó.

Os preguntaréis, ¿que te ha pasado, tíiiiiaaa?, pues mira, dos días después de la charla me quedé sin voz. De repente. Que eso ya, a mí me dice muchas cosas. Hubo ahí un temita que yo no gestioné bien, en el mismo momento sentí que debía decir que no, que no era el momento, pero no lo hice, no escuché a mi cuerpo, no seguí mi intuición, y lo estoy pagando bien caro. Al día siguiente de quedarme sin voz, ya tenía fiebre, tos, un malestar que no veas, completamente llena de mocos, bueno, bueno, bueno. Una tos seca, como del desierto, y de eso yo entiendo, os lo aseguro.

Para más INRI, ese sábado tenía concierto de Bruce Springsteen en Madrid. Conciertazo. Eso sí, yo viajé con fiebre, el mismo día, llegué justo para el concierto, un estrés total. Nada que ver con los planes que yo me había hecho de ir el día antes, con calma. Se fueron todos los planes al garete. Si no llega a ser porque tenía la entrada, no voy. Que igual era lo que tocaba, no ir. Obviamente fuí, mereció la pena el esfuerzo una vez más, y estuve la semana pasada en Madrid como tenía previsto. Tuve que anular muchas de las cosas que iba a hacer porque es que ni caminar podía. Entre ellas anulé otra charla como la que dí aquí. Qué hacer, ya habrá ocasiones. Si me voy a hinchar de hacerlas, lo tengo claro.

Estaba sin dormir porque me pasaba las noches tosiendo. Un dolor abdominal de la tosedera, que lo flipas, y finalmente el jueves pasado, un dolor brutal en el costado izquierdo, bingo, se me inflamó la pleura del pulmón izquierdo, y no veas lo que duele eso, joder, joder, joder, cada vez que toses crees que te están partiendo en 2, Diosssss, aun la tengo inflamada, va bastante mejor, aunque no estoy recuperada ni de coña. Si me toco la zona duele, y de ese lado no puedo dormir. Menos mal que tenemos otro, jejejejeje.

Ayer había espabilado algo, pero no sé que maniobra inconsciente , of course, hice anoche, que hoy me he levantado peor. Me acordé, y dije, coño, aunque no puedo tomar nada, me voy a atizar tramadol por la noche para aliviar el dolor y poder dormir, el primero bien, pero ayer que me aticé el segundo, jejejeje, hoy me he levantado como en los viejos tiempos, con toda la cara deformada, y los ojos hinchados. “Como si fuese una reacción alérgica a un  medicamento”. Si es que, ya no recodaba yo lo super profesional que soy para mis cosas, jajajajajaja. Y sigo sin voz. Ya van 13 días. Suma y sigue. Hala, 13, que bien, estoy de celebración. Es mejor reirse de todas todas, que fortalecemos el sistema inmunológico.

Os cuento todo esto, no para regodearme y “presumir” de cosas que me pasan, para nada, os cuento todo esto porque esta es la forma que tiene mi cuerpo de pararme y hacerme ver que necesito pensar (como el Cholo, mi pésame a los atléticos, por cierto), y recordar las pautas que son buenas para mí. Aguanto físicamente carros y carretas, mi umbral del dolor tiende a infinito (dicho por terapeutas), pero cuando mi cuerpo “habla”, ya está tan harto de que yo no le haga caso, que me pega una hostia de mucho cuidado para que yo lo entienda.

Me he pasado 7 pueblos. Lo sé. Lo estaba viendo y no era capaz de cortarlo. Incluso con todas las herramientas de las que ya dispongo para trabajar estas cosas, y viéndolo venir, no fuí capaz de parar. Si es que, estoy de un entretenido, vamos, mejor que en el cine, y gratis. Todo son ventajas. Estoy muy flipada porque algunas personas somos muy sensibles y especiales, y fijaos lo que nos cuesta gestionar el día a día, si es que, dan ganas de meterse otra vez en la “burbuja de cristal”, no para siempre, está claro, pero una temporadina, para recuperar, no te digo yo que no, y luego ya,….

Necesito aprender a vivir con ello. Aún hay ciertas cosas que no me permito, eso es un hecho. Y mira que he avanzado, pasos de gigante no, lo siguiente, pero aún así, necesito protegerme, yo quiero vivir y hacer cosas, y no depender tanto de la comida, y comer de todo, pero, algo hay ahí, que aún no he acabado de descifrar, que no me lo permito. Aún necesito tiempo. ¿Sabéis lo que toca, verdad?, eso es, COMPRAR PACIENCIA, y, por supuesto, hacerlo con una sonrisa, porque es la única solución. Siempre funciona. Jode, y es duro, muy duro, pero funciona.

Estoy convencida de que escuchar a nuestro cuerpo y entender las señales que nos envía es la única forma de conseguir una armonía en la vida. Algunas personas como yo, tremendamente sensibles y especiales de serie como os decía antes, necesitamos hacerlo sí o sí, para poder vivir. Otras personas no tan sensibles y especiales, creo que tienen un poquito más de margen de maniobra. Aunque todo el mundo tiene lo suyo. Me explico.

En términos de ingeniería es conseguir meter el proceso en una «banda muerta» estable, es decir, oscilar dentro de esa banda está ok, y no te pasa factura, eso sería la estabilidad, la armonía. Con algún meneo de vez en cuando, pero dentro de la banda. Cojonudo. Pongamos que esas personas tienen una banda de +-10%. Las personas como yo tenemos una banda muerta mucho más estrechita, ¿por qué?, no lo sé. Pon que nuestra banda es de +-1%. ¿Qué quiere decir esto?, que a igualdad de estímulos, que generan el mismo meneo, para unas personas ese meneo queda dentro de la banda, y lo pueden gestionar sin más, mientras se toman una cañita. De puta madre.

Pero, para las personas como yo, ese meneo te deja KO, como para casi ingresar o darte una vueltecita por urgencias, mínimo, porque se va a tomar por culo fuera de la banda, y cuesta la vida volver a meter el proceso dentro de esa banda/zona de confort. Creo que se entiende, pero igualmente, os hago una gráfica «hand-made» aquí abajo que lo vais a entender a la primera. Una imagen vale más que 1000 palabras. Lo que nos gustan a los ingenier@s las gráficas y las tablas de Excel. Y ya las dos cosas juntas, vamos, olvidaros de que existimos en toda la tarde. No hacemos otra cosa esa tarde, eso es verdad, pero a cambio, no damos un ruido, ehhhh.

Que os puedo decir, ya me lo habéis escuchado alguna vez, los sueños se cumplen, si tú quieres. Anímate a cumplir los tuyos.

Tú eliges: vivir la vida que se supone tienes que vivir, o, vivir la vida que quieres vivir.

“La distancia entre tus sueños y la realidad, se llama acción”. Sin más. Toma acción. Necesitas tomar acción. Sólo te puedo decir que merece la pena.

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