Sujétame el cubata
Escrito el Sábado, 7 de Septiembre de 2019
Buenos días queridos followers, este post va a ser muy divertido, siempre y cuando tenga los huevos de escribirlo. Diréis, ¿porqué?. Pues porque es de chicos. Veréis que está escrito hace unas semanas, y lo publico ahora. Estaba yo deshojando la margarita, sí, no, sí, no, estáis de enhorabuena, va a ser que sí.
Se iba a titular “Los premios Nobel y yo”, pero me ha gustado más este otro título. La verdad es que es para darse a la bebida, ya me diréis si he acertado.
Ese término, “premio Nobel”, no es mío. Es de una gran amiga. Viene de hace unos añitos ya, a raíz de un chico con el que estuvo ella enredando una temporada. De los primeros después de separarse. Aquello daba para lo que daba, entretenía eso sí, pero era un básico muuuuuyyyyyy básico.
Para evitar emplear nombres, nunca sabes quién puede conocer a quien, cuando hablamos de chicos nos referimos a ellos con algún pseudónimo cariñoso, y a este le cayó ese. Alguien estará pensando, ¡que cabronas!, pues no, para nada, son pseudónimos cariñosos de verdad.
Puestos a ser malas malísimas, podíamos haber elegido para cualquiera no solo para ese chico, algo del tipo de “tonto a las tres”, “tonto pollas”, o similares. Y no.
Importante disponer de sentido del humor. Si no, esto no lo aguanta ni Dios.
La verdad es que en estos años yo he acumulado más premios Nobel que ella, lo cual, para presumir no es, ya os lo digo yo. Peeeeeroooo, por algún motivo que me estoy mirando, atraigo yo más ese perfil que ella. Encanto personal. A cambio, a ella se le meten en casa, y se le quieren quedar, ay ama, entre las dos no conseguimos un perfil al derechas. En fin, sigamos.
Hace poco me pasó una anécdota curiosa relacionada con esto. Fuimos Lola y yo a un evento literario. Tomamos algo después con más gente y pista. Más nada. Al día siguiente por la mañana miro el móvil aun sin salir de la cama, y tenía el típico whatsapp del staff del escritor y aledaños dándonos las gracias por haber asistido, contesté, ¡quien me mandaría a mi…!.
Insistían de nuevo en darme las gracias y en decirme el grandísimo placer que había sido conocerme, y aquí a mí, aún dormida y sin desayunar, me saltaron las alarmas. El resto ya os lo podéis imaginar. Yo cuando leo: “tu rostro me resulta muy atractivo”, hostias, que susto, bueno que solté el móvil y todo, claaaro, no estoy yo acostumbrada a tanta galantería.
Reiros cabrones, reíros. Sigo, “me encantaría volver a verte”, yo aquí ya estaba atacada, ¿qué coño contesto?, a ver, el quid de la cuestión es que ese tío a mí no me llama nada la atención, ese es el problema, si no, vamos que sé lo que contestar. Espabilo la caraja echando hostias.
Anyway, fue super amable, educado, y galante, esa especie NO es la que yo he trabajado a lo largo de mi historia, para qué nos vamos a engañar.
Como a casi todas las tías, creo, me van más los tíos con un punto canalla, que no te lo dicen pero que lo notas por cómo te miran, cómo se acercan, cómo te tocan “sin querer”, ese estilo de la vieja escuela que tiene un no sé qué, y un qué sé yo, que enamora, y al menos a mí, me vuelve loca.
Centrándonos más en el asunto del post, os dejo aquí unas perlas estilo Premio Nobel, para que os hagáis una idea de lo que hablo, porque ya os digo yo que no lo estáis pillando en su esplendor. Con ejemplines se entiende todo mejor.
Empiezo por lo más suave del repertorio, la intensidad va “in crescendo”, vosotros decidís hasta dónde queréis leer. Son palabras textuales ojo al dato, sin filtros, a pelo. No aptas para todos los públicos, avisados estáis.
A saber: “te voy a comer to lo negro”, “si te cojo, te parto por la mitad”, “te daba hasta en la ducha» o también «te daba hasta en el cielo de la boca”, “te iba a hacer una comida de coño, que te ibas a quedar doblada”. Hasta aquí bien, ¿si?…
Ahora van un par de ellas fuertecitas, “¿dónde quieres que te eche el grumo?” esta, además, es desagradable de morirse, la respuesta fue, «en tu puto café con leche de por la mañana», que ascazo.
Sigo, “de rodillas en el sofá, la cara contra el cristal, y la polla por el culo”; luego, cuando dices que está mal el mercado masculino te dicen, pues no será para tanto hija, serás tú que eres un poco exigente. ¿Serás tú?, mira, lo que hay que oir. Sin comentarios.
Esa ha sido la frase ganadora por goleada durante mucho tiempo, peeerooooo, como todos sabemos los records están para batirse, y ha sido reemplazada por, atención señoras y señores, “me corro cuando quiero”, ¡cómo se puede ser tan bocas, por favor!, no daba crédito, me empecé a descojonar.
«Menos lobos caperucita, mira que eso es muy fácil de comprobar», “cuando quieras”, venga va, pues lo previsible, ni me aguantó en el primero, ni me aguantó en el segundo. Por supuesto, no me quedé a ver qué pasaba en el tercero, vamos hombre.
Ahora estaréis pensando, los míos no, mis chicos/mis ligues/mi marido/mi amante/mi novio/mi follaamigo son más finos….qué quieres que te diga, puede que no lo digan porque no se atreven, que conste, pero lo están pensaaannnnndoooooo, jajajajaja, que te quede clarinete guapita de cara. De nada.
Mi amiga tiene una anécdota muy buena, de uno que le bautizamos como “el roba espejos”. Vais a flipar.
Resulta que habían quedado un viernes tarde en su casa de él, típico en Madrid salir a las tres de currar, irte a comer algo por ahí, pasar la tarde de compras o lo que sea, y luego ya quedar con un txati para tomar unas cañas y rematar la faena.
Mi amiga había ido de compras y se había comprado un espejo para ella, y unas copas para tomar un vinito con él, acababa de mudarse o de hacer reforma en casa, no recuerdo exactamente, el caso es que el muchacho no tenía intendencia a mano.
Total, que una cosa llevó a la otra y fue directa a casa del muchacho. Que sí tú, que si yo, que si paralítico el último, cómo me gusta el espejo, me queda genial en el baño, me lo quedo, mi amiga ojiplática, y yo también cuando me lo contaba después.
«Que no es para ti, que lo que yo te traía eran las copas», «ya tía pero el espejo me queda genial», ERA UN ESPEJO DE BAÑO DE CHICA TOTAL, mi no entender. Mi amiga no reaccionó a tiempo, ya de follar ni hablamos.
Cuando me lo contaba yo le decía, «estaría tomándote el pelo, verás cómo te lo devuelve», «que no, que lo decía en serio», y yo, «anda, anda, ya verás cómo te lo lleva a casa en unos días». ¿A ti te lo llevó?, no, pues a ella tampoco. FLIIIIPAAAAA. Ya le dije yo, eso te pasa por salir de la M30. Los extra-radios déjamelos a mí que estoy más acostumbrada. No podía con la vida.
Vale que ella no reaccionó a tiempo, seguramente ni ella ni nadie, entended que estando allí de cuerpo presente, te quedas cuajada porque es que no te puedes creer que alguien se pueda comportar de esa manera a no ser que sea una broma. De eso que vas de vuelta para casa y dices no, esto-no-me-está-pasando-a-mí. Ja, pues sin espejo que se quedó.
Cierto es que hay veces en las que no haces caso a tu intuición y dices, ¿por qué no?, total, no tengo otra cosa mejor que hacer, ¿y si sí?, ERRORRRRR. Cuando algo ha ido a mejor, diciéndote tu intuición no te metas ahí, en la puta vida. Pues eso, que nadie escarmienta en cabeza ajena.
La que viene ahora es una de esas. Esto fué lo puto peor, como dice otra amiga mía, que yo he experimentado.
Cuando quedas con alguien la primera vez, bien, bien, no suele ir, salvo honrosas excepciones. Porque no te conoces, no sabes cómo responde la otra persona, es todo muy nuevo, hay nervios, en fin, lo que todo el mundo sabemos. Peeerooo, hay algunos factores que no se suelen comentar, y ya va siendo hora de sacarlos a la luz, porque al menos yo, estoy muy harta.
Habría que escuchar la versión masculina, de acuerdo, a falta de ella, tendréis que confiar en mi criterio.
A saber, puede que el susodicho en cuestión la tenga pequeña, puede que no se le levante, puede que eso no se ponga como se tiene que poner, o que no aguante en el tiempo lo que tiene que aguantar, vale, a ver, que ya con cualquiera de esas VAMOS MAL, pero mal, mal.
Adicionalmente, el tío puede ser un torpe redomado, que los hay, que no sepa qué hacer con una tía, ni por dónde empezarla, ni mucho menos por dónde acabarla, vaaaaleeee, eso también puede pasar, pero, que te pase tooodoooo eso, ¿¿¿¿¿A LA VEZ????.
Os prometo que es que yo no sabía ni qué cara poner, porque es que no das crédito, unos mínimos, por favor, a ver, algo te tienen que dar…
A mí, el premio a mejor actriz principal, desde luego. Que yo pensaba “no digas nada, por Dios, no digas nada”, porque yo de mentir no soy, y además es que se me nota todo en la cara. En mi puta vida pensé que fuera a encontrarme en una situación así. Y como soy una dama, no cuento el final por vergüenza ajena.
Eso sí, como dice la canción, la asamblea de majaras ha decidido que no me corto ni un pelo, con educación, pero no me corto. Encima te hacen tonta ¿sabes?, que dices tú muy «polite», “hombre, con el tamaño no se puede hacer nada”, eso por no decirle “¿qué coño quieres que haga con esa mierrrrrrda?, si no vale ni para llavero”, y encima te dicen, “¿el tamaño, que pasa con el tamaño?”.
Yo ahí ya si que no me aguanto, “ahhh, ¿que no sabes que la tienes pequeña?”, venga coño, haber ido a clase. Es como si yo que llevo una 85 de sujetador me ofendiese porque me dijeran ojalá tuvieses más tetas, pues ojalá, ya sé yo que grandes no son.
Funcionalmente no es lo mismo, vale, pero todos tenemos ojos para ver. No hace falta decirle a nadie gordo ni calvo, porque ya lo saben, que todos tenemos espejos en casa para vernos, y si no, váis a casa del roba espejos, jejejejeje.
Vamos hombre no me jodas, sabes de sobra que la tienes tirando a pequeña, no te hagas el orejas. Las cosas dan para lo que dan, y punto. Después de esta nefasta experiencia decidí que voy a hacer un cuestionario verbal a los nuevos que vayan viniendo, sí, para filtrar un poquito al personal, no es broma, que esto es muy cansado prima.
Así contado en clave de humor y cuando no eres tú el personaje protagonista te ríes, ¿verdad?, yo también escribiéndolo a toro pasado, pero, cuando eres tú la que vuelves sin espejo a casa, o la que se ha quedado a medio terminar porque un gilipollas no sabe ni por dónde se anda, no mola tanto.
Te ríes, porque no te queda otra, pero vamos, gracia, lo que se dice gracia, no te hace ni puta gracia. Cada uno debemos jugar en la liga que nos corresponde y punto.
Como dijo ese gran filósofo llamado José Mota, “si hay que ir se va, pero ir pa ná, es tontería”.
Copyright © 2019 Yofuiunachicalyme. Todos los derechos reservados. Para usar alguna foto ó texto, nombra la procedencia y añade un link al artículo original de este blog