Habemus A2

Escrito el Jueves, 12 de Julio de 2018

Ni os imagináis las ganas que tenía de escribir este post. Por fin, ha llegado el día. El gran día. Que coño, mejor en mayúsculas, que la ocasión lo merece, EL GRAN DÍA. Ayer aprobé el último examen del carné de moto, el A2. Yo no sé si feliz se me queda corto para describir como me siento, sí, un poco corto se me queda. Vamos a dejarlo en FELIZ, MUY FELIZ.

Los followers, os acordaréis que os conté las primeras peripecias de las prácticas allá por Enero, post memorable por cierto. No es que lo haya dejado entre medias y luego lo haya retomado, no, lo he hecho del tirón. No descojonarse antes de tiempo, luego ya después de la exposición, si eso.

Entre las inclemencias del tiempo, que año, Señor, que año, viajes míos, los suspensos, ejem, ejem, ejem, los de la DGT que curran menos que un concejal, ahora que no nos oye nadie, entre examen y examen pasa la vida de tiempo, luego que eran fiestas en León, …

Creo que debo ser la única persona que ha aprobado de una tacada haciendo cada examen en una estación distinta del año. Me explico. El teórico, que aprobé a la primera, lo hice el 21 de Diciembre que, curiosamente, es el día que entra el Invierno, aunque yo me examiné en Otoño porque fue por la mañana, y el señor Invierno entraba de tarde, que no sé por qué, pero me acuerdo de ese detalle.

Pero bueno, como fué justo el día del cambio de estación, como que vamos a contar las dos, ¿vale?, ¿me aceptáis pulpo como animal de compañía?, sí, gracias. Sigo.

El examen de circuito cerrado, de pista, de conos, de maniobra, o de su puta madre, llamadlo como queráis, cualquiera que lo haya hecho lo va a reconocer, lo aprobé a la tercera. Ahora os cuento. Me examiné en Primavera las tres veces, allá por Abril y Mayo. Y el examen de circulación, lo he hecho ayer que ya es Verano, y aprobado a la primera, ole, ole, ole, ole yo.

Soy una campeona. Llevo la moto super bien, para ser tan novel claro.

A ver, yo sabía, no intuía no, s-a-b-í-a que me iba a costar sacarlo. ¿Por qué?, pues porque, os cuento un secreto, mi tiempo de reacción es muy alto, 7 pueblos por encima de la media. Me dí cuenta cuando saqué el carné de coche hace ya veintinosécuantísimosaños, que ya me costó más clases prácticas de lo que habitualmente se necesita, incluso para torpes varios y rubias naturales. Sí, yo entraba en ese colectivo.

Luego ya conduciendo, uy, uy, uy, creo que soy la única persona que viviendo 20 años en Madrid no se ha asilvestrado. Un poco sí, que se me nota sueltecilla, pero nada para lo esperable después de ese cerro de años en la jungla del asfalto, jajajaja.

No me lo puedo permitir, porque ante cualquier imprevisto tengo muy poco margen de maniobra, y me como el imprevisto. Guardando la distancia de seguridad, prestando atención total, y poco más, solucionado. Que bueno ser consciente de tus limitaciones.

Por eso no corro “exagerao” con el coche, vamos ni con la bici, porque se me cruza una paisana de estas de mandil y zapatillas por un pueblo, y cuando mi cerebro ha identificado a la paisanina, y manda la orden de empezar a frenar, no te digo ya donde he “mangao” yo a la abuela, al mandil, y a las zapatillas, a tomar por culo al pueblo de al lado.

No sé si tiene que ver con todo lo que he pasado con el Lyme, fácil que sí. Sea cual sea el origen, el caso es que yo funciono de esta manera. ¿En qué se traduce esto?, en que los dos circuitos que tienes que pasar por separado para aprobar el examen de pista, están a años luz de mi zona de confort. ¡Qué le vamos a hacer!. Haberlo hecho antes de que cambiaran la normativa txatina. Ahora, ajo y agua.

Hacerlos sí, yo creo que en Febrero/Marzo ya me salían los dos. Peeeroooo, hacerlos con la distancia adecuada entre conos, en tiempo sin tocar ningún elemento, y hacer los dos circuitos casi siempre bien, porque no vas a examinarte improvisando, bufffff, me ha costado la puta vida.

Lo que me ha costado, que ya os contaré cuando compre la moto, pero por la pasta que me ha salido el carné «ya te compras una burrita maja» como dice una amiga. Y eso, que he pasado de hilar fino con las cuentas finales. Menos mal que de clases de circulación he necesitado super pocas en comparación con las de maniobra.

El primer examen de pista: iba sin anestesiar para el tema nervios; yo hacía más de 4 años que no me examinaba de nada, por tener presentes las sensaciones, y lo último fue un examen de inglés para una entrevista de trabajo, jodido sí que fue sí, pero vamos, que muy parecido a lo que nos ocupa ahora, no era.

Total, que cuando el examinador dijo aquello de “móntese en la moto y proceda”, toda la ansiedad y los nervios del planeta Tierra se apoderaron de mí. No sé ni como pasé el primer circuito, hice el segundo pero iba con un poco de alegría, en tiempo, pero un pelín rápida para mis reflejos.

No me dió tiempo a bailar la moto lo suficientemente rápido en el último elemento a sortear, y toqué la última chincheta, la última. Que, entre tú y yo, casi me lo tenían que haber dado por bueno porque en tiempo iba, y la desplacé un pelín nada más, cuando lo normal era que cuando la pillaba la mandara a tomar por culo al sembrao. Literal.

Entonces, para el segundo examen de pista dije yo, esto lo arreglo atizándome unas anfetillas de esas mías naturales para el sistema nervioso, y me aticé dos para ir segurica. Tan segurica iba, que me la sudaba todo, la madre que me parió, pasé el primer circuito, y en el segundo bien, no toqué ningún elemento, pero me pasé de tiempo. Hacía tiempazos de 23,3 s (tengo pruebas) e hice 26s, con dos cojones y un palo, rollo “Paseando a Miss Daisy”.

Así que para el tercer examen de pista dije, hostia pues si sin pastis me ataco toda, y con dos me la pela el mundo mundial, zas, apaño con una. Que bueno el sentido común: APROBADA. Y todo perfecto, sin poner pies en el suelo, sin sacar la pierna en el cambio de giro, sin tocar elementos, y en tiempo. Tomaaaaaaa. Otro día de los de FELIZ, MUY FELIZ.

Pedazo abrazo que nos dimos Javi y yo, Javi es el profesor de la motoescuela de la parte de maniobra, y Marifé, la profe de la parte de circular. Por cierto, les doy las gracias por la paciencia y el buen hacer que han tenido conmigo. Tenían más ganas que yo de que lo sacara, jajajaja. Un inmenso placer chic@s.

Cuando empecé las clases de circular por carretera, joder, un poco ya acojona. Se te pasa en cuanto subes a la moto, no sé, es una sensación que no se puede explicar, ahora entiendo esa frase típica tópica de “estamos sol@s la moto, la carretera y yo”, es que es verdad, es así, y eso que yo, ya véis, no es mi moto, y estoy más verde que el icono ese del whatsapp que mola tanto.

Pero esas sensaciones, las sientes. Igual que el cuerpo y la moto te piden tumbar, vamos que lo piden, a voces, yo apenas me atrevo, pero les escucho y en cuanto coja confianza, hala, medio gradito más, a lo loco.

Ya voy un poco menos tiesa que Pinocho, pero agarro muy fuerte el manillar, sí, ya sé que no sirve para nada, me lo estoy mirando. Eso sí, se te ponen unos antebrazos y unos brazacos que no veas, jajajajaja. Entre la moto y las telas no gano para ungüentos antiinflamatorios.

Son sensaciones muy nuevas, porque cuando vas de paquete no es lo mismo. Que engaño lo de ir de paquete. No te da el mismo aire, ni de coña. Joder, y yo que pensaba que no había viento en León, pues sí, si que hay, que un día venía intensito que no veas y encima de lado, joder que me sacaba del carrillllll, que rato más malo. Ya me decían, hija, que vas en moto, ya, ya, pero aquello era muuuuchooooo viento.

Y luego los bichos que se te chocan, coño, que algunos duelen, que te dan un golpetazo que no veas. Bueno, bueno, bueno, el primer día que se me chocó algo contra la visera del casco, que susto más grande, reiros cabron@s, reiros, cuando vas de paquete no se te choca nada, que se lo chupa todo el de delante. Pues esto te lo tenían que decir, porque así de sopetón, cuesta más.

Todo eso he aprendido, que lo sepáis, no diréis que no es instructivo. Avisada estás reina de las válvulas, para cuando te lo saques tú, y ya sabes, tenemos una salida pendiente juntas.

Que más, ahhhh, sí, la gente en bicicleta se podía quedar en su puta casa, tal cual. Que eso no da más que problemas. Habiendo un novel pilotando por ahí, vamos hombre, no se le ocurre ni al que asó la manteca. Y lo de adelantar, buffff, que miedito, dos tractores y un camión he tenido que adelantar, en distintos días, ehhhh, no vayáis a pensar.

Esto de vivir en zona agrícola, que le vamos a hacer, en la M30 estos riesgos no los tienes, así que menos quejarse los de la capital que nos tenían que poner a los de provincias una bonificación por peligrosidad, o algo.

Se me olvidaba. Aún recuerdo la primera clase de circulación por ciudad. Que sofocón. ¿Qué es eso de que hay que dar los intermitentes?, a ver, que no da tiempo, si tengo que mirar “a lejos”, llevar la moto, no desequilibrarme, importante, evitar frenar, y si eso suavecito, controlar el perímetro, los peatones, joder los peatones, otros que se podían ir con los de las bicis a su puta casa, y además, ¡poner y quitar los intermitentes!, ¿cómo lo hagoooo?.

Porque los del coche, además de que suenan, se suelen quitar solos, ja, los de las motos no. Eso por no decir que pitas cuando vas a darlos porque el claxon está justo debajo del mando de los dichosos intermitentes, al menos en esta moto. He dado yo cada susto al principio al personal que iba por la calle, que no veas.

Ufffffff, esoo está mal pensado joder, tenía que ser como una centralita de Iphone, que tú dijeras “Siri, intermitente derecho”, zas, va Siri y te lo pone, “Siri, quita intermitente”, va Siri y te lo quita, y lo mismo para el izquierdo.

Afortunadamente, con el paso de las prácticas ya me da tiempo a todo, pero esa primera clase fue histórica. Lo bueno de tener mucho margen de mejora, es que notas los avances una barbaridad, jejejejeje.

En fin, lo he disfrutado y sudado muchísimo, creo que se nota, ¿si?. Otro objetivo cumplido, pero es que este además de tener  mucho mérito, que lo tiene, es muy especial para mí, ya lo sabéis.

El otro día, cuando ya sabía que estaba aprobada y nos quedamos la moto y yo solas, la miraba, sonreía sentada en la acera, y me acordaba de cuando hace unos años apenas podía salir de casa porque no me tenía ni en pié, y solo podía ver las carreras de motos en la tele.

Dije que volvería a un circuito a verlas en directo, y he vuelto. Dije, para mí y con la boca pequeña, que llegaría el día en que iría llevando yo mi propia moto, y ahora ese objetivo está mucho más cerca. Siguiente paso, conseguir financiación para pillar la burrita guapa, jajajajaja.

Lo que me lleva, ahhh, MUY IMPORTANTE, lo que me lleva a dar las gracias a tod@s los que habéis comprado el libro, ya sabéis, “Tacones en la Arena”, porque lo que yo he sacado de ahí ha ido íntegramente para el carné. Misión cumplida. Acabamos de agotar la primera edición por cierto. Grandes Lola y una servidora, grandes de verdad.

Por cierto, en breve, sale la segunda edición. Animaros a regalarlo a los que os ha gustado, y nos hacéis un poquito de publicidad, que siempre viene bien. Graciassssss.

¿Sabéis lo mejor?, las personas que lo han leído ahora saben lo que es sufrir un Lyme crónico en primera persona, y que esa enfermedad existe. Misión cumplida. Otra. Muy emocionante.

Más agradecimientos. Vamos que lo regalo. Como no, estoy en modo pillar el ajuar de moto, claaaroooo, para los guantes ya tengo, y para el casco casi, casi. Esto es gracias a dos chicos Lyme que me han contactado las últimas semanas. Ellos saben quienes son. Gracias chicos.

Os dejo aquí unas fotos ilustrativas de la hazaña. Disfrutadlas. No se puede sonreir más ni mejor.

Las botas ya están en la basura. Lo prometido es deuda, dije que cuando
aprobase las tiraba. El otro par ya las había tirado hace tiempo. Los
rozones son de las caídas del principio que os conté en el otro post, y
del cambio de marchas en la bota izquierda.

La foto de la plaza es en La Bañeza, por cierto, la city más motera de
toda la provincia con diferencia, y, poca gente sabe esto, mi lugar de
nacimiento. Observad los lacitos verdes en las fachadas. Eran por una marcha contra el cáncer, peerooo, ha quedado muy simbólica para una ex-lymer, ¿verdad?. Otra «causalidad».

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