El Otoño, y Su Puta Madre
Escrito el Domingo, 15 de Septiembre de 2017
Lo sé, os encanta el título de este post. Graciassss. A posteriori, le he estado dando alguna pensadita porque igual, solo igual, quedaba un pelín agresivo así de primeras, pero la realidad es que el título es cojonudo, y muy descriptivo del momento que nos ocupa, ¿verdad?…
Hablaba hace unas semanas con una amiga, yo le comentaba sobre esto y ella me decía: “que no, que no es así, que a mí me encanta el otoño, que además es mi cumpleaños, y mi estación favorita”, de hecho, sin quererlo, resulta que HOY es su cumple. Que fuerte, ehhh?, llevo días queriendo escribir, me pongo a ello justo hoy, y empiezo por esta historia,…
Entiendo que ahí arriba quieren que tribute este “homenaje” a una chica valiente que ha vencido a la enfermedad, en su caso cáncer, una chica que ha entendido, que está cambiando “cositas” en sus patrones y en su vida para permanecer en el lado de la salud, y lo está consiguiendo. Pongamos que se llama María, nombre comodín, FELICIDADES MARÍA, te lo mereces.
Dicho esto, no tengo NADA en contra del otoño como estación. Es más, hasta me gusta. Sí.
Todavía hace calorcito; el paisaje se pone superchulo; si vas por la montaña, por el campo, o por la sierra flipas con los colores; es como volver al cole, pero sin el como, solemos empezar a hacer tareas después del relax del verano, nos ponemos objetivos nuevos; presta estar en casa calentín mientras fuera refresca o llueve; etc. Todo eso mola.
Ahora bien, lo que el hijo puta del otoño zurra física, y emocionalmente…, para el que lo quiera. Coño, que va a hacer buena a la primavera, con eso os lo digo todo. Ahora que ya han pasado unas semanas desde que empezó oficialmente, un pelín mejor, pero justo al principio, ufff, que horror.
Y eso que estaba, y está, haciendo tiempo de verano, ja, verás cuando esto cambie a clima otoñal, ni pensarlo quiero.
No exagero nada. Es durísimo. Es todo circunstancial, pero durísimo. Y como te empiezas a encontrar peor físicamente, al final te pasa factura emocionalmente, normal, que somos humanos. Ya os digo que ahora mejor, pero, ¡qué dos o tres semanas pasé!. Bueno yo, y cualquiera que esté en recuperación de algo más o menos intenso, se llame como se llame.
Es que, a ver, si a los que están sanos 100%, ya les atiza, ¿que no va a hacer el Sr. Otoño con los demás?, arrastradic@s, arrastradic@s….
Un día de esos, estaba yo sentada con esa chica de mi pueblo de la que os he hablado alguna vez, y claro, si yo, que ya no me queda apenas nada que resolver estaba que mordía, imaginaos ella que físicamente se encuentra aún con muchísimas más cosas.
Las dos sentadas en el banco del jardín de mi casa (le llamo así desde pequeña, era un jardín municipal que ahora es más una plaza, pero que está superbien), luego os pongo una foto. Veréis que lujazo, gratis, y a la puerta de casa.
Ahí al sol, una tarde espectacular, y me dice ella, “qué, qué tal estás”, y yo, “hasta los huevos, no me soporto ni yo”, “aayyyy, lo mismito que yo”, “ya”, “pero, ¡¡cómo puede ser!!, con lo bien que estaba en verano”, “jajajajaja, ¿me lo dices o me lo cuentas”, “parece imposible que esto sea sólo por el cambio de estación”, “pues lo es, que eso se aprende en parvulitos de Lyme”
Y me dice ella, “el otro día mandé a tomar por culo todo”. OJO, esto es importante resaltarlo, muy importante, porque ella es muy comedida en sus expresiones, y que diga eso textualmente es…., como si yo llevase echando juramentos por la boca media hora. Eso sí, que bueno ese ratito riéndonos/descojonándonos de nuestras miserias.


Voy con otra anécdota del paisaje otoñal. El otro día, me tiré a la calle, literalmente, buscando compañía. Algo rarísimo en mí. Es más, suelo buscar tiempo para mí porque a veces lo echo en falta. En ocasiones me sobra la gente. Lo que oís. Pues ese día, todo al revés. Eso de buscando compañía, puede sonar un poco mal, pero ya veréis que no, que es inocente en todas sus formas.
Fíjate que tengo cosas yo para hacer de ocio y de negocio, 500.000, pues me sentía, cómo describirlo, mira sí, me sentía “tranqui-tensa”, eso es. Este término lo acuñé en un taller de esos de emociones y técnicas varias creo recordar. Lo comentó una de las asistentes.
Aunque esto mío de ese día era más exagerado. Como una mezcla de tarde de domingo de invierno aburrido con regla, película romántica de Antena 3, y morriña de no sabes qué, pero que te está jodiendo que no veas…. ¿sabéis cómo os digo, verdad?.
Pues eso. Que te estás poniendo tu sol@ de una mala hostiaaaaaa. Con fresquito en casa además, mira, mira, mira, ¡¡si eran las 11:30 de la mañana!!, y yo sin comida, ole con ole, un completo vamos. Un drama no, un dramón. Decir de mí, que era un polvorín con patas, era quedarse muy corto.
Dije, Diosss, aquí muero, me largo. Al primer@ que me encuentre por la calle, zas, allí me quedo. Y tal cual. Oye, y ese Universo, que tanto me cuida, me mandó a dos colegas. Allí quieta que me quedé al sol charlando un rato. El sol y dormir lo curan casi todo.
Y uno me dice, acabo de comprar para comer, ¿quieres venir?, hombre por querer, ¿qué tienes…?, y me dijo la palabra mágica, “POLLO”. Dije yo VOOOOYYYYYYYY…jajajajaja, aquí pondría la sevillana del whatsapp a todo bailar.
Cómo me verían de jodida ahí arriba que me mandaron esa ayudita con la comida. No podía con la vida. Gracias. Gracias. Y mil veces gracias. Por la tarde, estaba yo nueva oye. N-U- E-V-A. Pero claro, algo necesitas hacer para romper esa cadena, si no, te mueres del asco.
Más anécdotas. Hablaba hace poco por whatsapp con un chico Lyme, bueno, mejor dicho, chico con “post Lyme disorder”. Me gustó ese término cuando lo leí. Telita con el post Lyme disorder, maaadreee miiiiaaaa, eso como el otoño, para su puta madre, podemos meter los dos conceptos en el mismo saco, jejejejejeje. Yo creo que por eso pasamos por un Lyme crónico, porque el post-Lyme solo es apto para los que hemos pasado y superado esa enfermedad.
El caso es que este chico me comentaba que desde mediados de Agosto había recaído, y claro, estaba jodido. Hablando, hablando, resulta que el año pasado también le había pasado lo mismo, voilá, si es que es mejor no rayarse, no sirve para nada. Da igual lo que nosotr@s hagamos, el cambio de estación a otoño y a primavera son muuyyyy jodidos. Y punto.
Cuando lo entiendes es genial porque estás tranquil@. Super tranquil@.
No estás empeorando, no estás más enferm@ que antes, no haces nada malo con la dieta, no te has equivocado con las “anfetas”, no hace falta que aumentes las dosis, no necesitas buscar terapias o “drogas” nuevas, simplemente estás cambiando de estación y estás jodid@, punto pelota.
Esto que parece tan simple, hasta que eres consciente y lo interiorizas, es una puta locura. Luego mola porque te la suda, jajajajaja. De verdad, os lo prometo. Estás jodid@ igual, pero no tiene naaadaaa que ver, creedme.
A nosotr@s nos cuesta mucho avanzar en positivo, y algo así, te hace, o te puede hacer retroceder muchos meses atrás, y eso es duríiiiiiiiiisimo después del esfuerzo titánico que supone el día a día de un enfermo de Lyme crónico.
Aún recuerdo mis primeros otoños y primaveras antes de “entender”, se sufre del verbo SUFRIR. Así que, si algun@ aún no eráis conscientes de ello, no pasa res, “SÓLO” ES OTOÑO, desde el cariño.
Os pongo aquí alguno de mis síntomas por si os ayudan:
algo te seca por dentro, es una pasada, de repente la piel está extremadamente seca, sin cambiar nada ni agua, ni gel, ni jabón, bebiendo la misma cantidad de agua (que ya suele ser mucha), o incluso más, no consigues hidratarte ni de coña;
las articulaciones de las manos en mi caso (también puede pasar con las de los pies), se inflaman y duelen, se ponen rojas, rojas, y la piel hasta se cae de esa parte de lo seca que está (esto a mí ya no me pasa con esa intensidad hace muuuchoooo, afortunadamente, pero SÍ lo he vivido, y vaya si lo recuerdo, menudo dolor);
venga a echar crema, y más crema, se la chupa como una bayeta el líquido; necesitas ponerte guantes DENTRO DE CASA O EN LA OFICINA, porque no soportas el roce con cosas o con tejidos duros, y para evitar que se resequen aun más;
el sistema inmunológico cae en picado, ufff, menos mal que lo tengo super bien, pero este año me está zurrando mucho, y encima cuando coincide con cosas de chicas, es decir, con la regla… otra, otra para meter en el saco, uffff, pues eso, una bajada del copón;
el otro mes un medio catarro light, y este mes, toma calentura en los morros, ni me acuerdo hace cuanto que no me salía una, años, por eso sé que este año el meneo otoñal está siendo más intenso.
A ver, qué más, ahhh, sí, y ya de paso, un día que no has comido y que estás fuera de casa, se te ocurre la feliz idea de comprar un zumo natural a base de 6 ingredientes, 4 de los cuales sabes, no intuyes, no, SABES que es arriesgado, pero la necesidad, era lo menos malo que pude encontrar, me vine arriba, y pedazo de zasca. Total, que » zumo + sistema inmunológico bajo + regla» => «pa habernos matao».
Los animalitos que aún quedan se pusieron de un contento, angelitos, menuda avería, intenso para lo que ahora estoy acostumbrada, pecata minuta en comparación con, que les den. Eso sí, a los dos días fui a la farmacia porque por las sensaciones tenía claro que eso no lo arreglaba yo con cosas naturales, NI DE COÑA.
Necesitaba drogas duras, jejejejeje. Y ha funcionado. Como no tomo nada de eso, al estar tan limpita, hacen super efecto. Menos mal. Que la cosa está intensa, empleamos medidas intensas. Esto se gana por desgaste del enemigo. Repetíroslo una y otra vez.
Esto que cuento en clave de humor, no es tan gracioso como puede parecer. Es un desgaste “mu grande” compañer@s. Yo con mi día a día ya tengo bastante, os lo puedo asegurar. Tener que pasar por estas experiencias, pues que queréis que os diga, me jode, me jode porque me supone un sobre esfuerzo físico y emocional añadido a todo lo que ya voy gestionando, que os aseguro que no es poco.
A ver, que si lo estoy viviendo es porque me hace falta, vaaaaleeee, lo sé, pero coño, ¿qué necesidad de ponerme más a pruebaaaaaaaa?, que ya yo he entendido, dejadme a mi ritmo que apenas me queda nada….
Pues no, el Universo ese mío como dice una amiga, tiene su plan, y punto. La parte buena es que gracias a todos estos síntomas, y a lo mermados que están, SOY MUCHO MÁS CONSCIENTE de lo increíblemente bien que estoy.
Quieta parada. Interesante, muy interesante. Esto que acabo de escribir me lo voy a mirar en privado, con vuestro permiso chic@s. Algo me ha rechinado. Mira que bien, deberes que me llevo, si es que, TODO SON VENTAJAS. Hala, ya si eso, para cuando tenga un rato….
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