Esos Pequeños Detalles_Nota

Escrito el Viernes, 15 de Septiembre de 2017

Por favor leer antes el post “Esos Pequeños Detalles”. Gracias.

Muy buenas tardes a tod@s…en el post anterior me dejé en el tintero algo importante. Menos mal que me lo ha recordado mi cari, la Dra. Platero. Menuda es ella, ojito con las biólogas. Esta es una pequeña broma entre nosotras. Que por cierto, no hay que saberlo todo, hay que saber quien lo sabe.

Ella me escribió una vez leyó el post anterior, y copio tal cual lo que me puso: “Te faltó el detalle de las legumbres, y en concreto los garbanzos y su efecto dormidera, que te deja como si hubieras estado en un fumadero de opio”. Está tan bien descrito, que no necesita que se añada más nada. Amén.

“Mecaguensusmuertos” con los garbanzos. Mira que me encantan, yo que soy de plato de cuchara, Diossss, un cocido podría ser lo más parecido a un orgasmo culinariamente hablando. Os cuento una anécdota para que os riáis, pero vamos, el efecto es tal cual ella lo ha descrito.

Recuerdo la última vez que yo los comí allá por el 2014, 3 años va a hacer ya, que fuerte. Acababa yo de empezar a trabajar de nuevo y llevaba poquito tiempo, como 2 o 3 meses, esto era Noviembre o así creo.

Yo ya sabía que me iban mal y no los comía hacía mucho tiempo, peroooo, de esos viernes de Madrid, que llegas a casa de currar a las 16:00 o 16:30, sin comer, que no sabes si tienes más hambre que sueño, o es al revés, y estás a punto de desmayarte de cualquiera de las dos cosas….

El caso es que, o me ponia a freir filetes, que iba a ser que no, porque no podía con el alma, o la opción B, era que no tenía en casa nada más que un bote de cristal de estos de conserva de garbanzos, y dije, a por ellos.

Ya los comí en un cuenco, en lugar de en plato hondo para comer menos cantidad, y serían 2 cacines o menos, sin caldo. Pues “para habernos matao”. Un bajón del copón de la baraja, y el caso es que yo no caí al principio. Por eso mismo me asusté. Porque en ese tiempo que yo llevaba currando, estaba agotada de los madrugones y del trajín, pero ese cansancio se curaba durmiendo y descansando.

Ahora bien, el cansancio que yo tenía ese finde garbancero, no se curaba ni durmiendo ni descansando, ya lo conocía, era diferente, y es muy jodido. Coño que si me asusté. Recuerdo tener que apoyarme en las paredes de casa cuando iba de una habitación a otra porque apenas me sostenía. Mi piso es de 49m2 útiles, fijaros lo que tendría que caminar, y aún así no podía.

Yo pensaba, joder, por qué estoy yo así, no pude salir de casa en todo el finde, bueno a comprar a la esquina algo de comer por pura necesidad y nada más. Hasta que el domingo se me hizo la luz.

Y de repente, zasca, dí con ello: eran los putos garbanzos. No veas que contenta me puse. Si, porque no era que yo hubiera vuelto hacia atrás o que estuviera empeorando por el esfuerzo tan grande que me suponía el trabajo, que va, fué una maniobra poco acertada con la comida.

Cuando sabes por qué te pasan las cosas es genial, porque aunque seguía doblada y muy débil, sabía que era cuestión de que pasasen unos días/semana/s a que el cuerpo desintoxicase de lo que sea que NO le gusta de las legumbres, y a correr. Y así fué. Ole con ole. No sé si son el almidón o almidones que llevan, o whatever, el caso es que la clasificación de prohibido a malo es garbanzos, alubias, lentejas.

Yo ya hace años como os decía que dejé de comerlas todas y cada una de ellas. Y después de esto que os he contado, ni de coña. Solo lo huelo cuando hacen en casa cocido y ya. Aunque una cosa os digo, eso que dicen por ahí de que huele que  alimenta, como que no, vamos, que oliendo solo no llenas la barriga “ni pa’trás”, jni de coña.

Y hablando de cansancio….si no hablo de la feria de mi pueblo re-vi-en-to. Acaba de ser este fin de semana pasado, y he puesto un stand de Ringana. Meto aquí mi cuñita de publicidad porque, a ver, algo habrá que comer….aparte de que cuando veáis la foto del final, pues da igual que yo lo mencione o no.

El año pasado también lo hice, pero el agotamiento físico que experimenté entonces fue para asustarse, y de hecho me asusté, ni os lo imagináis. De verdad, agotamiento extremo, hasta los oídos me dolían, apenas me tenía en pié, lo pasé muy mal por la comida, me retumbaba la cabeza por dentro de lo cansada que estaba, cuando hablaba me escuchaba como en off, de esto que no controlas el volumen de tu voz.

Es como que estás metida en una cabina insonorizada, y no te llega bien la información, y la poca que te llega está terriblemente distorsionada. No sé si logro explicarme, en fin, afortunadamente esto me ocurre en contadas ocasiones, si soy sincera, me ocurre cuando ya me he pasado 3 pueblos, mejor dicho, me ocurre cuando me he pasado 15 pueblos del límite físico que mi cuerpo puede soportar, que ya de mano es alto, os lo aseguro.

La última vez lo sentí en la feria de Barcelona, allá por Abril de este año. Y, sin embargo, este año ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER, por supuesto que he acabado cansadina, mucho, pero nada que ver con lo que os acabo de contar, nada que ver.

Esta semana la estoy dedicando a recuperarme, esto se pasa durmiendo y descansando, sin más. FELIZ, feliz de ver cómo han cambiado las sensaciones, y todo lo que he avanzado. Una vez más, mis famosas sensaciones corroboran mi también famosa teoría del “algo estoy haciendo bien”, muy bien me atrevo a añadir.

Y para muestra, un botón, digooo, una foto. Es de mi archivo personal, pero es que necesito compartirla sí o sí. Foto que me encanta porque creo que transmito el momento que estoy viviendo. Como ya hemos hablado alguna vez, VIVIR EN MAYÚSCULAS, es la hostia. Merece la pena. Me lo merezco tanto. Nos lo  merecemos tanto…

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