Me Encanta Mi Puto Poder

Escrito el Domingo, 17 de Abril de 2016

Feliz con mi nueva vida. Super feliz, mejor dicho. Me encanta mi puto poder. Esta es la frase que tengo ahora puesta en mi estado del whatsapp. Y ahí se va a quedar una temporadita. Al menos hasta que lo asimile. Me está pasando lo mismo que cuando dejé mi piso de Las Rozas para ir a vivir de alquiler cerca de la oficina, que ya fui adaptada. Me hacía tanta falta, estaba tan agotada, y cómo sabía que era bueno para mí, lo disfruté muchísimo, y no eché nada de menos. Pues ahora igual. Las mismas sensaciones al dejar Madrid.

Por cierto, aclaro que aún no estoy en Barcelona. Estoy en mi pueblo, que no sé si ya lo he mencionado alguna vez, pero si no lo he hecho, aquí lo lleváis, Santa María del Páramo (León), un pueblo cojonudo. Aunque sea un impass motivado por las circunstancias, me apetece muchísimo y lo estoy disfrutando infinito. En Febrero y hasta parte de Marzo, ahí apurando al límite, estuve pensando cómo hacer, si irme directamente a Barna, o no. Hasta el punto, de que el primer presupuesto que me dieron para la mudanza, no tenía claro a dónde. Sí, el paisa que vino flipó un pelín.

Eché cuentas, y dije, ni a Barna, ni a Cuenca, ni a ningún sitio que haya que pagar alquiler, jajajajaja, que bueno es saber sumar y restar. Mis recursos económicos actuales no tienen nada que ver a cuando dejé de trabajar para recuperarme en el 2012. Con un colchón económico, te puedes permitir ciertas cosas. Ahora no. Para qué arriesgar por encima de mis posibilidades, teniendo otras opciones, ¡¡ qué necesidad…!!.

Me siento super contenta. Todo el mundo hablando que si que primavera más mala, que mal tiempo, y a mí todo me gusta; que llueve, guay, saco mi paragüas Ducati a pasear; que hace sol, guay; que hace frío, guay, más capas de ropa; que hace calor, quito capas de ropa, jajajajaja. Oye, todo me va bien. Me recuerda a cuando estás enamorad@ que es un poco eso, y además, todo el día sonriendo y poniendo ojitos de cordero degollado, pues así ando yo ahora por el mundo.

Lo quiero contar porque es tan bueno todo que miedito me da no explote de felicidad, ilusión, alegría, etc. Tiene sentido el símil que acabo de hacer con un enamoramiento, porque estoy enamorada de mí misma. Sí, lo que oís. De hecho, los primeros días de Abril, ya aquí en Santa, de vez en cuando me sorprendía a mí misma, mirándome al espejo y diciéndome, “joder, tía, lo has hecho, que huevos tienes”, y me daba la risa. Pero varias veces, ehhh?, ni una ni dos.

Cómo no voy a estar enamorada de mí misma, si me estoy cuidando; ocupándome de mis necesidades, de las reales; queriéndome; valorándome; haciendo lo que me apetece; trabajando en un proyecto nuevo que me tiene fascinada, que me llena; que me está proporcionando ingresos económicos; poniéndome yo mis horarios, los de ocio y los de negocio; con tiempo para hacer deporte; para leer; formando un equipo de trabajo con quien yo he elegido; escribiendo para el blog; ayudando de forma customizada a personas con Lyme; y por encima de todo, durmiendo.

Dios mío, que bueno es dormir, en una semana ya me había cambiado la cara. Si tenéis que elegir, o priorizar, dormid por encima de todo lo demás. Y cuando se pasa mala noche (que de eso sabemos mucho los que hemos pasado por un Lyme), si puedes, mega siesta al día siguiente. Que le den por el culo a todo. Dormir es vida. He tardado un cerro de años en descubrirlo. Bueno, mejor antes que después.

Mi entorno cercano, y el lejano, jajajajajaja, están un poco flipados con este giro que he dado a mi vida. Me río mucho. Lo entiendo, desde fuera y sin saber,…., incluso sabiendo…

Hablaba hace 5 minutos con alguien por teléfono, y me dice “si es que, yo creo, que no deberías haber dejado este trabajo”, y yo ahí escuchando, y lo más sangrante es que esta persona ha leído los últimos posts del blog, dónde cuento el esfuerzo brutal físico y emocional que he necesitado hacer los últimos 8 o 9 meses para poder sacar el curro adelante, y la consecuente factura que me ha pasado. Y aún así, me dice que no debería haber dejado ese trabajo. Es alucinante el poco respeto que a veces demostramos hacia los demás, quiero decir, discúlpame pero, ¿por qué te atreves a opinar?, ¿te he preguntado yo acaso?, no.

Sonreía mientras escuchaba. Este tipo de cosas me superan, sinceramente. Respeto es de las mejores palabras del diccionario, y, en general, brilla por su ausencia. Todo pichichi haciendo juicios de todo, de lo que sea, da igual. Tu opina y juzga, que algo queda. Mira de verdad, que bueno que me haya pasado esto, porque es la primera vez de esta etapa, pero me temo, que no va a ser la última. Y así ya puedo gestionarlo. Siempre en positivo.

Luego está la gente que te pregunta que tal estás, cómo te va, y cuando les contesto en la línea que ya habéis leído (además es que se me nota en la voz, en el lenguaje que empleo, y no te digo nada en persona), van y te dicen cosas del tipo de: “jo tía, qué suerte”, y lo rematan con un “ojalá yo pudiera”, a lo que yo respondo “hombre, todo el mundo puede hacer lo mismo que yo”, y contestan, “que va, no compares, lo mío es distinto, y además, yo tengo niños, y marido/mujer”.

A estas alturas de la conversación, mi respuesta es del tipo “a ver, no es cuestión de tirarlo todo por la borda en cero coma, pero…, teniendo las cosas claras siempre hay opciones, las puedes consensuar con tu pareja, valorar todas las posibilidades, decidir que palos tocar, y ponerse a la acción para conseguir las metas que os propongáis, sean las que sean”. A ver, si es ir a vivir a Marte toda la familia, coño, pues igual te cuesta un pelín más, que lo mismo te vale Albacete, o Almería, así algo sequito y eso, jajajajaja. Objetivos alcanzables siempre, por favor.

Ahora viene lo mejor, cuando me contestan, “sí, sí, todo eso suena muy bien, pero la realidad es otra”, ahí confieso que respiro hondo, muuuuy hoooondo, hago una pausa, y paso, es decir, me quedo callada, o suelto una ironía. Confieso públicamente que lo que pienso es: “nota mental: esta persona tiene lo que se merece, dedícate a tus cosas”.

Soy consciente de que cada un@ tenemos un timing, un momento para cada cosa, y si no es el momento, no hay nada que hacer. Lo sé porque yo misma lo he vivido. Y lo vivo. Para llegar a este punto he necesitado 5 años de aprendizaje intenso, y de mucho esfuerzo y trabajo personal. Y mucha gente cuando me dice esas cosas, es como si pensasen que me he levantado un día, se me han hinchado los cojones (metafóricamente hablando claro, sólo faltaba), y he dicho hala, todo a la mierda, sin pensar en nada. Pero es que es gente que sabe de mi proceso, y aún así…

Vamos a ver, qué parte de… he cambiado patrones; he limpiado mi agenda; he sanado emociones, algunas muy dolorosas; he perdonado a otr@s; me he perdonado a mí; he entendido; he buscado respuestas; las he encontrado, que ojito con lo que encntramos; he invertido dinero en mí; he llorado; he necesitado hablar con ciertas personas; he leído; he visualizado; he buscado opciones; he ido a donde quería ir, no a dónde se supone que debía ir; he escuchado; he sacado a la luz otros talentos que me permiten realizar un tipo de trabajo distinto del que yo hacía, y no sé cuantísimas cosas más, ¿qué parte de todo eso NO HAS ENTENDIDO?.

Ya sé que no es sencillo, nadie ha dicho que lo fuera. Pero de ahí, a pensar que puedes cambiar tu vida de un plumazo porque sí, de un día para otro, porque te levantas con ganas de marcha, no sé, seguro que hay gente que lo ha hecho, fijo, pero no es mi caso.

Lo bueno de esto, es que además de mí, conozco a otras personas cercanas, que están viviendo su propio proceso, poquitas eso sí, pero con un par están saliendo/han salido de su zona de confort para realizarse, ser felices, y buscarse la vida que sea buena para ell@s., la que ell@s quieran. Esas personas, merecen la pena. Esas personas son como yo, gente normal y corriente, luchadora y valiente, ¿y sabéis qué?, que esos adjetivos nos convierten en personas excepcionales. SOMOS PERSONAS EXCEPCIONALES.

Sinceramente, el resto, el resto que se busque la vida como hemos hecho los demás. No está en mí mano, ni en las manos de otr@s. Cada uno somos responsables de nosotros mismos. Y ya tenemos bastante, doy fé que si.

Por eso me fascina MI PUTO PODER. Porque me ha costado la vida recuperarlo y sacarlo a la luz. Nunca lo perdí. Simplemente lo enterré, sin yo saberlo, debajo de capas y capas, de años y años de no vivir en armonía. Si ni siquiera sabía lo que era la armonía entendida como la siento ahora. Esa palabra no estaba en mi vocabulario. Tod@s tenemos nuestro poder a nuestro alcance. Sólo necesitamos creernoslo.

Y…mira por dónde, me va a venir super bien ser futbolera, para cerrar este post. Sabréis que el Atlético de Madrid ha eliminado al Barcelona de la Champions esta semana. Enhorabuena a los atléticos, y mis condolencias a los culés. Pues bien, el eslogan de los colchoneros en las redes sociales me viene divinamente para ilustrar lo que quiero transmitir con este post. El eslogan era: #nuncadejesdecreer.

Buenísimo, me encantó. Y yo añado estos otros:

#cogetuputopoder o #tomatuputopoder (para Sudamérica)
#viveenarmonia
#molamazomandarlotodoalcarajo (este rima y todo)
#tenemosloquenosmerecemos
#solohayunavidaparavivirdisfrutala (solo una vida siendo conscientes de ella, claro)

Copyright © 2016 Yofuiunachicalyme. Todos los derechos reservados.
Para usar alguna foto ó texto, nombra la procedencia y añade un link al artículo original de este blog.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *