Regalazos_2

Escrito el 24 de Julio de 2015.
Por favor, leed antes el capítulo «Regalazos_1». Gracias.

Seguimos chic@s, que mejor forma de disfrutar de un viernes noche, que rematando este capítulo. Y eso, porque me he echado 3 horas largas de siesta, que necesidad Dios mío, que necesidad. Al lío. Vamos con el tercer y cuarto regalazos.

3. Ayudar a una chica Lyme
La tercera, y no menos importante, tiene que ver con la que ahora sé que es mi misión en esta vida: AYUDAR.

Ayudar a otras personas que estén pasando por lo que yo he pasado. Sea Lyme, sea otra enfermedad de estas que imponen. Solo oir Lyme, ya es especial para mí. Lo oigo, y empatizo. Lo reconozco. Cómo no va a ser especial…Lamentablemente, o afortunadamente, según se mire, nos vamos a cansar de oír hablar de ella en los próximos años. Hay muchas personas que pasan por ello. El Lyme no es solo Thalía y Avril Lavigne señoras y señores. Aunque el hecho de que personas famosas pasen por ello es muy importante para que se sepa que esto existe.

Hacía mucho tiempo que no me escribía nadie para contactar a través de la dirección del blog. Y el lunes 18 de Mayo, por la noche, la víspera de mi viaje de trabajo a Praga (si señores, el Universo está juguetón y me regaló este segundo viaje de trabajo, alegría), recibo un email. Una chica argentina que vive en el Sur de Alemania, diagnosticada con Lyme. Vamos a llamarla “Angela”, por aquello de la Merkel. Me decían las Doctoras (Platero y Rubio) cuando se lo conté, “si la vas a hacer Dra. tenemos que ponerle un pseudónimo”, y yo les dije, “hablaré de ella en el blog, y le ponemos un pseudónimo, pero… no la voy a hacer Dra., al menos de momento”, y eso que lo es, ya os lo digo. Pero…doctoras, doctoras somos nosotras tres. El vínculo que hemos establecido es algo especial. Muy especial.

Esta chica, “Angela”, en cuanto leí su email me llegó, lloré. Me pedía por favor si le podía dedicar algo de tiempo, que sabía que no me sobraba, pero que me lo agradecería mucho porque se había sentido muy identificada con la forma en la que yo hablaba de nuestras cosas. En cómo me reía de mí misma, y de todas las miserias que rodean “nuestro aprendizaje”. Le propuse hacer un skype el finde siguiente, yo estaba fuera toda la semana por curro.

Calla, que por los pelos no nos vimos en Praga. Ya hubiera sido la de la p.su madre, para habernos matao. Vive muy cerca de la frontera checa, y como a 200km creo que dijo de Praga. Al final, no pudo ser porque era el cumple de su niño, pero estaba dispuesta a arrastrarse hasta Praga con todos los putos botes, para verme. Me recordó tanto a mí cuando leí eso…arrastrarse, sé perfectamente el significado de esa palabra, y por eso tiene más valor el comentario y su intención. Se necesitan un par de cojones para “arrastrarse” teniendo Lyme, os lo aseguro.

Me escribía unas cosas maravillosas que ya están para siempre en mi corazón, en mi alma, mejor dicho. Dándome las gracias por hacerle un hueco en mi apretada agenda, que lo está; diciéndome que esperaba el Skype del sábado como una niña espera los regalos de Navidad. Me emocioné mucho, pero muchísimo. Y llegó el sábado 23 de Mayo. Otro grandísimo día para enmarcar. Fïjate que a posteriori me dijo que lo consideraba su segundo cumpleaños. Para mí mi segundo cumpleaños como todos sabéis, fue cuando me diagnosticaron Lyme. Sé lo que significa para ella esa frase. Por eso me cala tan hondo.

Que os puedo decir, sin conocernos de absolutamente nada, estuvimos más de cuatro horas hablando, y se nos hizo corto. Muy corto. Sin merendar ni nada. Ella si que comió algo, pero yo ni pude, tenía hambre sí, pero era tan intenso lo que estábamos viviendo que no podía moverme. Eso, y que a mi potátil no le funciona la batería, jajajajajaja. Reimos, lloramos, nos contamos muchas, muchas, muchas cosas. Obviamente tenemos muchíiiisimas cosas en común, por no decir que somos iguales en nuestro carácter, hábitos, formas de pensar y de comportarnos. Bueno, éramos, porque afortunadamente para mí, yo he cambiado ya muchas de esas cosas. Ahí está el secreto de mi sanación.

Y eso fue lo que le transmití a esa maravillosa mujer que veía al otro lado de la pantalla del portátil. Una mujer que se merece ser feliz y ser una persona sana. Igual que yo me lo mercía. Igual que cualquier persona se lo merece. No hay palabras para describir lo que yo sentí ese día, la cercanía, el dolor, el sufrimiento, como ser humano y como mujer especialmente, la soledad, la incomprensión, la lucha contra los médicos (incluso en el Sur de Alemania, la cuna del Lyme después de USA, y los cabrones de los médicos se comportan de la misma manera insensible, altruista, y egocéntrica que te encuentras aquí en España, unbelievable).

Ella me contó su historia, yo la mía, hablamos de hertz, de anfetas, de tratamientos, emociones, familia, amigos, efectos secundarios, alimentos, pobre, acelgas y pollo como yo, mira, que jartá de reir por favor. Que os puedo decir…para esto publiqué el blog. Para que personas como ella entiendan, se queden con lo que les vaya bien de mi experiencia, y que mis herramientas les sirvan para que encuentren las suyas y les ayuden en su camino de sanación.

Es una satisfacción tan grande, que, joder, no sé si me cabe dentro del alma. Me siento tan feliz de poder ayudarla, lo sé porque ella me lo ha dicho. Ayudar a alguien siempre es gratificante, está claro, da igual la forma que sea. Pero de lo que yo hablo, es de sentir que estás ayudando a una persona a recuperar su vida, sintiendo como siento el infierno que está viviendo aun muy cercano para mí. Esto, esto no se parece a absolutamente nada que yo haya sentido antes. Escuchar a alguien contar lo que ha sido MI VIDA en estos últimos 9 años, duele, duele cada momento vivido, pero es maravilloso sentirlo tan lejano en el tiempo, cuando realmente fué hace nada, como aquel que dice. Toqué fondo en el 2011. 4 años. Hace nada, y mírame ahora. INCREIBLE.

¿Y sabéis lo mejor?, no me revolví. Sí, con estas cosas, recordar los momentos duros, el dolor, los médicos, la rigidez, el sufrimiento, etc., hasta hace relativamente poco tiempo, no podía recordarlo sin que me afectara. Es más, recuerdo que un chico contactó conmigo a través del blog, en Septiembre, y le ayudé por email, con un único email, lo que pude en ese momento, pero corté enseguida. No estaba preparada. Acababa de empezar a trabajar, imagínate. Aun estoy rematando las mini cosas que quedan (por ejemplo, minicrisis de hongos desde hace 4 meses, voy por el quinto; el quinto mes, hongos no sé por cual voy, mil arriba, mil abajo, pero ya la estoy cerrando, por fin).

Con “Angela”, ha sido super diferente, según leí su primer email, le propuse el skype. Hasta yo me sorprendí. Era y es MI momento. Sin más. Y lo más importante, era y es SU momento también. Lo capté enseguida. Claro, las dos somos muy sensitivas y especiales. Normal, si no, hubiésemos desarrollado algo crónico y degenerativo pero más sencillo de llevar, operable, que sé yo. Pero nosotras no, nosotras siempre top, o lo más top, o nada. Mariconadas las justas.

A nosotras cuando vinimos a esta vida, y nos preguntaron si queríamos pasar por esta prueba con un aprendizaje tan intensíiiiisimo, fijo que nos dijeron eso tan español de: ¿a que no hay huevos?...y claro, no hizo falta más nada, de cabeza. Nos pierde la espontaneidad y la pasión….jajajajajaja….afortunadamente. Insisto, es su momento, quiere sanar. Ella ya ha ido identificando algunas respuestas en la parte
emocional; seguramente por eso se sintió tan identificada además de con mi sentido del humor, con mi enfoque y mi discurso.

¿Os acordáis de una frase mía en no sé qué post, que digo que se necesita una razón muy poderosa para cambiar, porque cambiar de verdad, en tu interior cuesta la vida misma, y si no sientes que esa es tu única tabla de salvación, pasarías de hacer nada?, pues yo sentí que ella está en ese momento en que ha decidido que tiene su razón poderosa, y que quiere vivir, que quiere sanar, y lo va a conseguir. Lo sé porque, insisto, me recuerda mucho a mí.

Esto es un pelín difícil de explicar porque son sensaciones. Veréis, yo no recuerdo, de verdad que no, haber dicho ni haber pensado siquiera en todos estos años, ay, cuando volveré a hacer esto, o a comer aquello, etc. Sí recuerdo decir que estaba muy jodida, que tenia muchos dolores, despotricar contra los médicos, eso sí, pero,…., no me venía a la cabeza pensar en cuando me iba a encontrar bien, porque yo inconscientemente, no sé como, de alguna manera, yo sabía que aunque me sentía tremendamente mal físicamente, me iba a recuperar, cuándo, cómo y dónde, tocaba averiguarlo día a día. Incluso en los momentos de bajón, cuando no entendía lo que le pasaba a mi cuerpo, pensaba ¿para qué tanto daño físico, Dios mío, para qué?. Pues ahora ya sabemos para qué, PARA APRENDER.

“Angela” yo sé que te vas a recuperar, porque he visto en tí esa misma fuerza que yo tengo. Te va a costar la vida misma, y lo sabes…esto es como los chistes de Julio Iglesias del whatsapp, ”…y lo sabes”, pero te vas a recuperar, de hecho, ya te estás recuperando.

En el momento en que ves la luz, ya no hay vuelta atrás. De verdad que no. Confía en mí, aunque solo sea porque si me ha tocado desempeñar este papel en esta vida, y yo lo he aceptado, es para algo. El Universo sabe lo que se hace. Te lo digo yo. A ver, quién de aquí fue al concierto de AC/DC, ¿yo…no…?, pues eso…jajajajja…

“Angela”, todo mi amor, y toda mi fuerza te acompañan día a día. No te hacen falta, pero por si tú aun no lo sientes así, yo te los mando.

Hasta que nos conozcamos en persona guapa, que nos vamos a conocer. No sé ni cuándo, ni cómo ni dónde va a ser, pero tampoco me hace falta saberlo. Lo siento así.

4. Celebrando éxitos

He tenido un reencuentro muy especial. Increíble, maravilloso, intenso, divertido. Y me quedo corta. En mi trabajo pasamos mucho tiempo en oficina, pero cuando llega el momento pasamos mucho tiempo fuera, en obra. Para poner en marcha la fábrica que toque. En oficina el ritmo es alto, muy alto, y trabajamos mucho y muy duro en general, pero en obra, en obra, multiplícalo por lo que quieras. Cuanto más cabrón se ponga el Proyecto, más duro va a ser. Horarios interminables, jornadas de 12, 14 horas o mas, turnos, fines de semana trabajando, te caen hostias por todas partes, porque tooodo son cositas que necesitas resolver. Y aunque se haya hecho un buen trabajo en oficina, el papel lo
aguanta todo, pero luego la realidad, la realidad supera a la ficción.

El caso es que cuando yo terminaba un Proyecto, o si me apetecía darme un homenaje porque yo consideraba que había superado algo importante para mí, me hacía un auto-regalo para celebrarlo. Me compraba algo muy especial, una joya, en una joyería / galería de arte también muy especial. Conocí a Laura Márquez (bonito apellido, que no será casualidad supongo…) en el año 2000, a través del informático de la empresa donde yo trabajaba entonces. Es un sitio con muy buenas vibraciones, ella es todo feeling, su forma de trabajar es muy diferente, y todo lo que os pueda decir es cierto, y me quedo corta.

Las piezas que tengo de ella, o de otros diseñadores, pero que se las he comprado a ella, son para mí MOMENTOS ESPECIALES. No es el valor material en sí, ni el material del que estén hechas. Os cuento. Para mí ir a esta joyería es sentirme PRINCESA. Es QUERERME.

Es dedicarme tiempo para mí, ponerme guapa porque bajo al centro de Madrid, y me apetece; es estar de buen humor porque vas a hacerte un regalo, pero no sabes lo que es. Siempre es sorpresa, vas con una idea, y te enamoras de algo que ves que, a lo mejor, no tiene nada que ver contigo, o con la idea original que tu llevabas. Pero que te llama que no veas. Por eso es tan divertido.

También he comprado cosas para regalar, algunas por encargo. Que buenos recuerdos. Una pulsera para mi hermana pequeña, pedazo pulsera; un llavero para mi compi de fatigas en el mundo del cemento cuando acabamos la obra de Sines (Portugal); un semanario para una sobrinilla política, en fin, los años pasan señor@s, y se acumulan recuerdos.

Ya os imaginais que con todo lo que he tenido estos años, hacía unos cuantos que Laura no sabía de mí. Estaba yo para florituras, ¿sabes?. Pero, ha vuelto a ser mi momento. Fíjate lo grande que es Madrid, pues el año pasado ella ha cambiado la tienda de ubicación, ahora está en pleno barrio de Salamanca a 200m del laboratorio donde me voy a hacer unos análisis super especiales, que solo pueden ser en ese laboratorio. Ya sabéis, que “causalidad”.

Por cierto, la dirección es C/ Lagasca, 33 (esquina Goya). Ya os habéis dado cuenta de que no hago propaganda gratuita de según qué cosas. Solo de las que valoro a otro nivel. Y esta lo es.

A últimos de Mayo pasé a saludar, y a hacerme análisis of course, (esto si que es optimizar el salir de casa, si señor, jajajajaja, os prometo que hasta yo misma me asombro de mi asertividad). En ese mismo momento, sobre la marcha, decidí que he acabado el Proyecto más importante de mi vida hasta el momento, y que la mejor forma de celebrarlo es la que ya venía haciendo por iniciativa propia. Regalarme algo muy especial que cuando lo vea, lo toque, o lo lleve puesto me sienta invencible, que me conecte conmigo misma.

Como escribí una vez, que la sensación sea: “SATISFACCIÓN Y PODER”.

Así que, por primera vez, le encargué a Laura algo para mí, un diseño a medida. Haciendo un símil con el tratamiento para el Lyme, un traje de alta costura hecho a medida. Tal cual.

Volví otro día al cabo de un tiempo, y pasamos una tarde maravillosa poniéndonos al día de muchas cosas, que gran mujer, valiente, valiosa, decidida, inteligente, escribe maravillosamente bien,…, como veis, tenemos muchas cosas en común. Estuvimos diseñando un colgante. La conversación ayudó y mucho.

Ella tenía una idea, y entre las dos le dimos la vuelta, y el resultado final, chachachachan… fué completamente diferente porque fué y es, fruto de la espontaneidad, de mi historia, de lo que mi historia le inspiró a Laura, de lo que fluyó ese día entre nosotras, y sobre todo, ES MI ESENCIA. Refleja estos 9 años de luces y sombras, hasta tener solo luz.

Bueno, bueno, es maravilloso, y digo es porque ya dibujado en papel, lo es. De hecho miro la foto de vez en cuando porque me da un subidón que no veas. Deseandito estoy de tenerlo y disfrutarlo. Había pensado poner aquí la foto, para que vayáis haciendo ganas; no sé, lo haga o no, en otro post os contaré toda la simbología que lleva porque la ocasión y el colgante lo merecen.

Seguiría escribiendo pero se me está yendo la mano, que esto es internet niña.

Me despido con una frase que me encanta, de un filósofo alemán. Creo que es muy apropiada. La leí en una revista de estas que te dan gratis en los herbolarios (ya sabéis, encuentro tesoros sin buscarlos). De hecho, la tengo escrita y puesta en mi tablón de corcho porque me llegó de lleno.

Ahí va: “La salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada”, Schopenhauer.

Si no pongo la foto, reviento. ¿Os encanta, si…?. A mí también.

Copyright © 2015 Yofuiunachicalyme. Todos los derechos reservados.
Para usar alguna foto ó texto, nombra la procedencia y añade un link al artículo original de este blog.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *