Los botes y yo en Ammán
Escrito el 14 de Marzo de 2015.
Podéis decir/pensar lo que queráis, faltaría más, pero os aseguro que el Universo es un cachondo, de primera categoría. ¡Lamadrequeloparió…!.
Me regaló un viaje de trabajo a Ammán (Jordania) la primera semana de Marzo. Hace una semana, vamos. Ahí es nada. Dos días estuve resoplando cuando se confirmó que era yo la que viajaba. Me revolví una barbaridad. No querías caldo, tres cacetadas. Hala bonita, a gestionar, como no tenías nada que hacer… Lo primero que me vino a la cabeza fué Ucrania. Creo que de eso no os he hablado. Estuve allí 1 año trabajando y viviendo en el país. Del 2007 al 2008. No estaban en guerra afortunadamente, pero aun así fué un infierno.
Creo que me sobraron 11 de los 12 meses. Trabajar con la mentalidad de la antigua Unión Soviética, mafias, tráfico en las aduanas, el ritmo del personal allí, bueno, bueno, bueno, te engañan, te mienten, no respetan las actas de las reuniones, te quedas sin argumentos… lo pasamos mal, mal, mal, tod@s l@s que fuimos. Fué lo más duro que yo he vivido en mi vida. Un gran aprendizaje, eso sí.
Es un capítulo que aún tengo por cerrar. Lo sé. Por eso ahora tocó viajar a Jordania, aunque sea testimonial porque una semana se pasa rápido (depende). Es un país que por el idioma y la cultura es obvio que es menos apetecible que otros, y más para una mujer. Más parecido a Ucrania, salvando las distancias, que a Italia por ejemplo.
Estuve dos días haciendo terapia. Llegué a la conclusión de que era bueno para mí. Para deshacer el nudo de Ucrania. Para volver a montar en un avión 4 años después. Llevar los botes hasta la otra punta del mundo. Trabajar allí todo en inglés…yo que hace 6 meses no fui capaz de encontrar el Outlook en el ordenador al empezar a currar. Y la comida….ay, la comida, eso si que, sabía yo que iba a tener peor apaño, pero dije, fijo que se arregla. Y se arregló.
Eso sí, que hambre pasé. Hambre no, hambrona. Los dos primeros días regular tirando a mal. Se me ocurrió comer lechuga de hoja de roble, que teóricamente nos va bien, maaadre miiiiiaaaa se revolvieron los hongos, joder, no sé si es que les gustó mucho, o que no les gustó nada, pero aquello picaba que no veas. Por delante y por detrás.
Que le den, nunca mejor dicho, a la lechuguita de marras. A partir del tercer día llegamos a un “acuerdo” entre el jefe de cocina y una servidora, y pude subsistir. Pasando hambre, pero mira, fuí y volví. Y además, en el viaje de vuelta ligué con un italiano. Veníamos vía Roma. Ligar, ligué, pero vamos, que ni me llama ni me escribe. ¡Que vida esta. Ya ni los italianos son lo que eran!. En fin…El se lo pierde, ya sabéis que me apetece mucho poner un italiano en mi vida, para un rato. Este podía haberlo sido, pero…la pelota está en su tejado.
Me pidió el email y lo apuntó en su móvil. Yo no tenía mi móvil conmigo. Diréis, pero tía, cómo se te ocurre…pues si, porque yo ya hice todo lo que tenía que hacer: mostrarme como soy, punto pelota. Descuida que si le interesa, ya verás como escribe. Os mantengo informad@s.
Una cosa tengo clara. Haya aportado mucho o poco al trabajo que íbamos a hacer allí, que se dió muy bien, los otros dos compañeros lo pasaron mucho mejor y se rieron mucho más al ir yo. Dicho por ellos. La historia de las acelgas es épica. Ahora os la cuento, la pena es que no me vais a ver la cara mientras lo hago, porque es para vérmela, de verdad que sí. Soy muy afortunada porque saco oro molido de debajo de las piedras.
Tengo claro que cualquier otra persona en mi lugar seguramente no hubiera viajado, ni mucho menos hubiera conseguido ir caminando a un Carrefour Market en Ammán buscando acelgas, comprarlas, llevarlas al hotel para que se las cocinen, explicar en inglés como las tienen que cocer, y comerte el caldo de las acelgas porque es lo que me trajeron.
Si, señoras y señores, me tiraron las acelgas, y me trajeron el caldo. Con dos cojones y un palo. ¿Os lo podéis creer?, si me veis la cara…con el hambre que tenía…por Dios…las 10 de la noche y yo sin comer nada desde las 15:00 o así…Eso sí, yo ya estoy muy curtidita, les pedí que me trajeran las acelgas…jajajaja aun recuerdo la cara del camarero, estupefacto se quedó. «¿Quiere las hojas?, sí, sí traeme las hojas verdes por favor». Todo esto en inglés, of course. Mira como esta vez si me entendió. Si es que en esos países te dicen que si a todo, y no estan entendiendo. Que ya me lo conozco yo.
Tardó la de Dios, y me trajo unas pocas de acelgas. Quieto parao. Otra cosa no sabré , pero cuánta cantidad de acelgas me salen de un manojo....vamos, que llevo en Julio va a hacer tres años comiendo acelgas todos y cada uno de los días. Me trajeron unas poquitas, muchas menos de las que debían ser.
Llegamos a la conclusión de que las habían tirado a la basura, y al pedirlas yo, me trajeron las que pudieron rescatar de la parte de arriba. Sin comentarios. Por supuesto que me las comí. Hambre teníais que pasar, cabron@s. Me comí eso, y los filetes de pollo secos como demonios. Ni encharcándolos con aceite de oliva pasaban. No sé si es que allí les gusta el pollo muy hecho, o se lo ponen así a los extranjeros. Hagan menos los filetes de pollo señores de Jordania, por caridad.
Saqué una foto con el móvil. Os la pongo aquí al final del post. Sé que si no lo hago, seguramente no me creeríais. Lo entiendo. Esto es, como dicen en Asturias, «pa mear» y no echar gota. El hotel estaba super bien. Un poco antiguo de pinta, pero todo muy limpio, y ordenadito, el personal muy amable, la habitación con un baño muy guay con botes (de cremas, no de anfetas), no como ahora en España que no te dan de nada. Bien es cierto que ya nos llevamos todos suficientes jabones y champuses para casa. Menos mal que estamos cambiando.
Y lo mejor de lo mejor, tenía SPA, y gimnasio. Genial. Menos mal que eché el bikini a la maleta. Ropa para hacer deporte no. Esa para otra vez. Creo que me gasté las dietas antes de cobrarlas. Para eso están. No sé si ya me lo habéis oído alguna vez, pero si algo he aprendido es que, “el dinero hay que saber ganarlo, pero también hay que saber gastarlo”. Y yo, he aprendido.
Un día me dí un masaje Thai, y otro día reflexología podal. El masaje me lo dió una thailandesa que se llamaba Puk, que me dió una soba de hostias...con lo menudita que parecía. Joder, joder, joder…a ver, vale que las hostias fueron más al final del masaje, eso es verdad, pero también es cierto que todo el rato es muy intenso, no apto, en mi modesta opinión, para todos los públicos. Y de esto, es de lo que más entiendo después de las acelgas.
Y la reflexología podal, una china, que es lo suyo. Esta se llamaba Lily. No hablaba ni papa de inglés. Era hermana de una de alli, y se la había traído. Era su tercer día currando. El caso es que me la trajo otra, me cuenta que Lily no entiende muy bien inglés, que yo le cuente lo que quiero a ella, y ella se lo traduce a Lily, yo pensaba que en chino, claro, porque esta otra también era asiática.
Al loro, que la anécdota lo merece. Se lo explico en inglés, y veo, y oigo, obviamente, que le dice a Lily lo mismo que yo le acabo de decir, pero en un inglés mucho peor que el mío…¿que me estás contando, tía?. Lily no se enteraba de la misa la media.
Menos mal que, en peores garitas hice guardia en Ucrania. Esto yo ya lo había vivido. Si, chic@s, sí. Así que me dije, ni te molestes. “Bonita, relaja la raja, y a disfrutar”. Dejé a Lily que hiciera su trabajo, y no veas. La tía sabía. En chino, pero sabía. Que bueno, por favor.
¿Qué os puedo decir?, fuí con una sonrisa de oreja a oreja, y volví con una aún mayor. Con los pocos hongos que quedan revueltos como demonios, pero sonriendo, y con la sensación total y absoluta, de triunfo. Estos retos, grandes retos, enormes retos viniendo de dónde vengo, son los que dan el pulso del avance en mi proceso. Esto si que es una curva de avance y no la del Proyecto en el que estoy trabajando…jajajaja…menuda primavera árabe que nos espera.
Estaba pensando cual puede ser la moraleja de este post, y me acaba de venir. “Ante la duda, vé. Ante la duda, hazlo”.
Moverse, siempre es bueno. Aunque no todo salga como a ti te gustaría, o sí… fijo, fijo, fijo, que el balance es positivo. Si no vas, o no lo haces, no lo sabrás nunca. Eso sí, un detalle, si puedes, mejor resuelve tus “cositas” con la alimentación antes de ir a otro país a tomar por c… por el mundo. Por aquello de…si hay que ir, se va, pero ir pa ná…

Acelgas + pollo + fumé de acelgas en copa + anfetas de postre…
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