Médic@s, esa curiosa especie
Escrito el Domingo, 28 de Mayo de 2017
Este post va a quedar muy divertido, que lo sepáis. Hoy estoy de super subidón. Esta semana ha hecho 3 días de verano, y yo, con sol y calor, me pongo peor que Massiel en una boda, sin cantar, pero a ese nivel. Me váis a permitir que os cuente una anécdota de hoy mismo, que no tiene nada que ver con el título del post, pero que creo os va a gustar.
Esta tarde después de comer me he puesto a morir de dolores de regla (aunque seáis chicos, seguid leyendo porfi, que merece la pena, en serio). Diosss, ya no me pasaba desde el año pasado y no tan intenso. La parte buena es que he averiguado el por qué, y estoy supercontenta. Aquí aprovecho y presumo del título de «Detective de Alimentos».
Pues se me ha ocurrido la feliz idea de tomar ½ sobre de un complemento nutricional a base de algas. 5 gramillos han tenido la culpa. Ya sabemos que NO es cuestión de cantidad, sino de concentración, pero bueno, igualmente… Por aquello de alcalinizar un poco este cuerpo serrano, que buena falta le/me hace. Ya sé que las algas son muy heavies para mí y mi tiroides, pero en muy muy muy pequeñas dosis, y de vez en cuando, voy experimentando.
No caí en la cuenta de que tenía la regla. Le ha sentado a cuerno quemado a mis hormonas.
Ya sé lo que estaréis pensando, que quien me mandaría, pues sí, tenéis razón, que con un churrasco esto no pasa coñooooo. Que parezco nueva…. Mira, me puse calor, dos veces, y ya me dí yo cuenta de que aquello solo con calor iba a ser que no. Después de 1 hora retorciéndome en el sofá (que ya me estaba yo poniendo verde como el icono ese del whatsApp que mola tanto), me he tirado a la calle. Peeeroooo literalmente, tirarme a la calle tal cual, a por un copazo de ginebra. Lo que leéis.
O me iba a urgencias a que me pincharan un algo, o me atizaba un tramadol como en los viejos tiempos, o el copazo. Y dije, arranca “pal bar´”. Supliqué que me lo pusieran porque había comuniones y tenían un lío que para qué. A ver, que eran las 17:00 de la tarde. La cara que llevaría que me lo pusieron antes que los 800 “cafeses” que estaban preparando. Graaaaciassssss. Oye, mano de santo, Dios bendiga la ginebra.
El orujo blanco también sirve para estas cosas de chicas, que lo sepáis. Grandes vasodilatadores. Hacen efecto más rápido que las drogas duras, palabra de chica ex-lymer. Esto lo he descubierto en los últimos años. Cuando digo “esto” me refiero a que la ginebra iba bien para las cosas de chicas, que me gustaban las copas ya lo sabía de antes, jajajajajajja. Al ser alérgica a AINES (alergia o no, el caso es que mi cuerpo los rechazaba, y ahora no tomo medicación alguna así me maten) único remedio conocido para el asunto que nos ocupa, alguien me dijo que la ginebra iba bien para esto, y se me abrieron las puertas del cielo.
Oye, que si no funcionase con la primera copa y hubiese que tomar dos, dos que tomaba. Pero vamos, que con una sobra. Cuando llevas menos de un cuarto de copa ya lo notas. Confiad chicas, funciona. Fin de la anécdota.
Y ahora, cambio de tercio completamente. Médic@s. Gentuza. “Desde el cariño, ehhh?…”. Mucho me he reído esta semana. Os cuento. Afortunadamente estoy en otro punto diametralmente opuesto al que estaba hace unos años en lo que a médicos se refiere. Ya os he comentado alguna vez que hago analíticas dos veces al año para controlar como van algunas vitaminas que estoy suplementando, y, mainly, para ver como van los 4 virus cabrones estos que tengo de okupas (que van bajando, pero ya sabéis, a su ritmo).
Pues necesitaba los volantes del seguro médico privado. La Dra. que me los hacía en Madrid me pilla super a desmano ahora cuando voy. Me tengo que hacer una excursión que no veas, me suelo quedar en la zona Norte, y ella está al lado de Atocha, que perezón. Aparcar allí es misión imposible, ni pagando. Total, que ya hace tiempo que sabía que tenía que buscarme a alguien que me los prescribiera aquí en León. Ya os imagináis, busca un médic@, vete a consulta, a ver que le cuento, ufff, cuanto menos mejor eso desde luego, verás tu que movida, casi que mejor sigo yendo a la de Atocha, y así se han ido pasando los meses.
Bueno pues, esta semana, era la semana. Me salieron varios endocrinos en el directorio, uno no contestó, otro me saltó el contestador, y por fin me lo cogieron a la primera. Dije, pues este. Llego el día de autos al portal de la consulta, y leo en la placa “Endocrinología. Especialista en Nutrición y Medicina Interna”, y pensé, oh, oh, oh, maaaal, maaaal, niña, vas mal. Un especialista en Medicina interna, bufff, verás, en cuanto mencione Lyme, me echa de la consulta, fiiijoooo.
Dije yo, “Universo, para que me mandas aquí, que no va ir bien, que te lo digo yo”, jajajajaja, pues fué bien. Lo de siempre, que ahí arriba saben. Bueno, fué bien, porque yo gestioné como una campeona, todo hay que decirlo. Ahora lo váis a entender. Seguid leyendo.
Iba yo monísima ese día, con el guapo subido, y un vestido de tirantes rollo italiano que está hecho para mí, vamos, que estoy tremenda con el. Esto es importante que lo sepáis. En breve entenderéis el por qué. Yo llevaba los análisis anteriores si no ya, olvídate, no saben de lo que les estás hablando. Como antes vivía en Madrid, dije yo, bah, fácil que me lo apañe aunque solo sea por el cambio de residencia.
Se los enseño, y como no, empieza a torcer el morro. Y comenzó el batallón de preguntas: «por qué te miran todo esto», «porque estoy suplementando algunas vitaminas», «ya pero tienes la B12 muy alta», «esa no la suplemento (que lejanos aquellos tiempos en que la tenía tan bajita que me la tenían que inyectar) es que como mucha carne», «y porqué comes tanta carne», «necesito hacer una dieta especial», «y por qué», «y estos virus, ¿por qué te los miran?, si no se miran nunca, solo a las embarazadas», y claro, una cosa llevó a la otra, y al final salió la palabra mágica a relucir, Lyme.
Al menos no me echó de la consulta. Que no es poco. Su contribución a la parte de hemograma y hormonas fué “ te voy a mirar la PTH (parathormona) porque no te la han mirado y es super importante”, no le dije nada, pero que conste que SÍ me la han mirado otras veces, pero como estaba en rango, ahí quedó la cosa.
¡¡Cómo son l@s médic@s!!, siempre, siempre, siempre (immer, immer, immer en alemán) tienen que decir algo para menospreciar lo que sea que tú les presentes, aunque no lo entiendan, da igual, porque ELL@S, …ELL@S saben más, …ELL@S SIEMPRE SABEN MÁS. Pobrecines, que paciencia hay que tener. Yo sonreía por fuera, y me descojonaba por dentro.
Y me dice, aquí ya se anima el tema, “ya que no te miraron el SIDA”, “ pues para ser sincera sí que me lo miraron en los inicios pero afortunadamente dió negativo”, “hombre, no tienes tú pinta de andar mucho haciendo según qué cosas fuera de casa”, no daba crédito a lo que estaba escuchando, y eso me lo estaba diciendo un paisano de 70 tacos, por lo menos; yo sonreí y dije “ gracias, ya, bueno, eso nunca se sabe, a veces hacemos juicios sobre las personas”, “ no te veo yo de mucho alterne”, y yo pensaba para mí “si hijo sí, que Dios te conserve la intuición los años que te quedan, si supieras el mes de Mayo que llevo, siéntate que te cuento anda…”. Yo calladina.
Sigue con su discurso, “te hago los volantes, pero ya sabes que esto no sirve para nada”, “sí, lo sé”, insiste “absolutamente para nada”, yo seguía sonriendo; “además, este virus, ni lo conozco”. Ole sus cojones, un especialista en medicina interna que no conoce el EBV (Epstein Barr Virus), pero Universo, ¿a dónde me has mandaoooooooo?…, ¿a una mercería o qué…?, pensaba yo.
En fin, su contribución a la causa fué que me pesó, me midió, me tomó la tensión, es decir, hizo lo que SÍ sabía hacer, y prescribió los volantes. ¡Ole yo!, ¡ole yo, por aguantar el chaparrón!.
Y ahora viene lo mejor. Me dice “en realidad, yo te veo bien, muy bien de hecho”, (esto NO está pasando, el médico NO está periqueando conmigo, ¿verdad?). “No creo que necesites nada de esto, una buena dieta, ejercicio físico moderado y agua”, “ya doctor, pero yo me siento a veces extremadamente cansada y creo que es por los virus”, “coño, y quién no, anda mujer, que te mando yo Astenolit y ginseng, y te dejo como nueva”. A tomar por culo la bicicleta. Tan ancho que se quedó.
A alguien que le viene hablando que ha salido de un Lyme crónico, un Lyme crónico señoras y señores, y que tiene los virus del orden de 50 veces los valores de referencia, y va y le receta agua como quien dice, yo no daba crédito. Sé que los valores que yo tengo son “apenas nada” comparado con otros casos que conozco. Creo que la Dra. Platero tenía uno de estos virus en 800 veces el valor de referencia, por ejemplo, peeeroooo, aún así, los míos están muy por encima de la media de lo que es considerado habitual y recomendable. Y lo saben, coño, que no hay que ser Einstein, no me jodas.
Afortunadamente a mí ahora, como dicen los chicos de mi pueblo, me tira del rabo. Suena fuerte lo sé, pero ¿a que me habéis entendido?. Sí, básicamemente me la suda (eso también lo decimos mucho por aquí), porque ya estoy casi recuperada al 100% y voy resolviendo lo poquito que me queda. Pero, dicho esto, pienso en mí hace unos años, o en los que aún tenéis Lyme, y se me abren las carnes, hijo de la gran puta.
Esperad, que se sigue animando el tema. Le digo, “ginseng no iba a poder ser doctor, soy muy sensible y es fuerte para mí, no lo puedo tomar, me da palpitaciones cardíacas”, me miró como si fuese de otro planeta y me dice “bueno, el ginseng se lo suelo recetar más a los hombres, supongo que sabes que en nosotros tiene otros efectos…”, eso dicho mirándome fija, pero que muy fijamente a los ojos (yo pensé de nuevo, esto NO está pasando, el médico NO está periqueando conmigo, ¿verdad?).
Cogí mis volantes, y me largué de allí. Sonreía por fuera, y me descojonaba por dentro (me ha gustado esa frase). Misión cumplida.
Yo “pa’mi”, que el cabrón compra el ginseng por palés, y no precisamente para sus pacientes, jajajajajjaja. El tío de lo suyo, ni puta idea. Y de lo mío, menos, o eso parece. Eso sí un cachondo de cuidado. Hay que joderse. Menos mal, que no es el primero que me encuentro de este corte. Sí, lo que oís. Más que sorpresa, ya lo habéis leído, lo único que me dió fué risa por la situación, y pena/dolor pensando en l@s compis que aún están peleando con un Lyme, y que tienen que bregar a menudo por no decir un día sí y otro también con este tipo de médic@s: no saben, no reconocen que no saben, no quieren saber.
Y eso, que este encuentro fué super super light. L@s que soportéis las emociones fuertes podéis leer el post “El Gurú”, y su nota aclaratoria correspondiente, si no lo habéis leído ya. Brutal.
Os dejo aquí una foto que me gustó mucho, y que me viene niquelada para cerrar este post. Aplicada al caso que nos ocupa, sería: «Lo que no se soluciona pasando página, se soluciona cambiando de médic@». Ye por médic@s, como dicen en Asturies…
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